Hacking the city. De prototipados a ciudadanía a experimentar a encontrar a aprender…

La Perimetral

Este post nace de todo el trabajo de investigación que estoy realizando gracias a estar involucrado en diferentes proyectos que reflexionan entorno a la ciudad, los ciudadanos y como empoderar a la ciudadanía. Proyectos como CiutatBetaCiudadesEmocionales o What if Alicante, son los que nutren de contenido conceptual este texto.

Medir el pulso de la ciudadanía y la ciudad desde una perspectiva analítica y creativa no es un tema usual, es atreverse a poner en duda, a cambiar, a transformar el presente. La necesidad de crear proyectos concretos que promuevan una visión crítica y constructiva para generar nuevas estrategias en situaciones de crisis.

Hay que crear espacios donde se conecten profesionales para hacer, construir y pensar vías de empoderar a los ciudadanos. El objetivo debe ser la exploración de nuevas ideas y procesos, la experimentación y la creación de alternativas creativas para las personas que pasan gran parte de su tiempo en un entorno urbano, y realizarlo desde la óptica conjunta de la educación social, la cultura y la comunicación 2.0, es decir, transdisciplinarmente. Esto una apuesta clara por la innovación social.

En un mundo que avanza hacia un 70% de la población viviendo en entornos urbanos debemos reflexionar sobre el papel cada vez más relevante que van a desplegar las ciudades como verdaderas catalizadoras de los procesos de innovación y como captadoras de talento y creatividad.

El proceso de humanización de las ciudades empieza por detectar elementos clave como la ‘empatía urbana’ o la emergencia de procesos abiertos de abajo a arriba que inciden el la configuración del tejido urbano. Acciones urbanas locales que, al margen de la planificación urbanística tradicional abordan desequilibrios concretos y ofrecen soluciones creativas para la vida diaria.

Muchas de las virtudes atribuidas a la cultura se han convertido en un área casi autónoma en los ojos de algunos, una especie de excepción de las actividades humanas. Las políticas de las administraciones de las ciudades han contribuido en gran medida a este reto de diseño, cada día se hace más necesaria la reactivación de la función social de la cultura, es decir, mejorar de algún modo el acceso a la cultura y de la confrontación con los problemas sociales que van mucho más allá de los profesionales del ámbito cultural.

Lo urbano ha marcado nuestra historia desde la creación de los primeros burgos. La sociedad ha necesitado de diversas revoluciones para ir creciendo, aprendiendo todo lo que se iba generando en los núcleos urbanos. En los últimos años hemos vivido alguna revolución que al estar inmersos en ellas apenas las hemos percibido. La emergencia de las nuevas tecnologías y con ellas Internet ha hecho que viviéramos un cambio hacia la sociedad de la información. Pero ya no vivimos en ella, la sociedad se ha empezado a mover a la velocidad que cambian y mejoran las nuevas tecnologías. Internet nos ha abierto un panorama inmenso de acceso a la información, tanta que es difícil poder acceder a toda, hay que acceder y buscar con criterio.

En estos momentos nos encontramos inmersos en una sociedad digital que no deja de acelerar procesos para todas las personas. Tenemos que tener muy claro que por mucho que estas tecnologías de conectividad nos ofrezcan nuevas posibilidades siempre habrá personas que no puedan aprender o tener acceso a ellas. Y no podemos excluirlas de los procesos sociales y culturales.

Bajo la premisa de ¿es posible rediseñar la ciudad para las ciudadanías emergentes?
Podemos trasladar a la ciudad el lenguaje de las emociones, eso implica replantearse desde su diseño a su diversidad y tratar de entender su globalidad.

Actualmente hay en boca de mucha gente una serie de conceptos que conectan directamente con lo que pasa en las ciudades en el día a día:

  • ‘ciudades inteligentes’
  • ‘sentient city’
  • ‘Smart Citys’

Hay que hacer un análisis cualitativo y creativo del ADN de la ciudad desde la perspectiva de las personas. Este análisis se puede entender desde ocho contenedores de nuevas formas y nuevos procesos: redes, arquitectura social, solidaridad, entorno, cultura colectiva, participación, energía y tejido urbano. La ciudad se puede leer como una suma de capas interrelacionadas. Los ciudadanos no se pueden disociar de su entorno social ni de su cultura, además de que ahora podemos conectarlos al mundo.

Las ciudades han cambiado, lo ha hecho su skyline pero también la manera en como son habitadas por las personas. Las ciudades se han convertido en el lugar privilegiado de la globalidad. Mucho se ha estudiado el fenómeno y más ahora que hay iniciativas de análisis e intervención a todos los niveles desde lo más institucional a lo más guerrillero. Ya no nos encontramos en una ciudad global, nuestra ciudad es local, la búsqueda de problemas y sus soluciones se ciñe a la escalera de vecinos, a la calle, al barrio, al entorno más próximo.

Empezamos con los living labs como ejemplo superior (institucional) de lo que está pasando a nivel ciudad.

Un living lab (1) es un entorno de investigación. Un living lab es un ecosistema centrado en el usuario, abierto a la innovación, a menudo en un contexto territorial (por ejemplo, ciudad, aglomeración, región), que integra investigación y la innovación como proceso de competencia en una asociación público-privada.

El concepto se basa en un sistema de co-creación para integrar los procesos de investigación e innovación. Éstos se integran a través de la co-creación, exploración, experimentación y evaluación de ideas innovadoras, escenarios, conceptos y artefactos tecnológicos relacionados con casos reales de la vida y su uso. Tal uso puede incluir tanto al usuario como a la comunidad y no sólo como sujetos observados sino también como fuente de creación. Este enfoque permite a todos los interesados ver el rendimiento global de un producto o servicio y la posible adopción de las TIC por los usuarios.

Evidentemente el mejor ejemplo de que algo está pasando en las ciudades es cuando vemos que grandes marcas aparecen en escena con proyectos que inciden directamente en procesos ciudadanos.

El BMW Guggenheim Lab(2) es en parte un Urban Think Tank y un centro comunitario y tiene una parte de su desarrollo en el espacio público. Es un laboratorio móvil que viaja por ciudades en todo el mundo. Liderado por organizaciones internacionales, los equipos interdisciplinarios de talentos emergentes en las áreas de urbanismo, arquitectura, arte, diseño, ciencia, tecnología, educación y sostenibilidad, el Lab se ocupa de cuestiones de la vida urbana contemporánea a través de programas y en el discurso de lo público. Su objetivo es la exploración de nuevas ideas, la experimentación y la creación de visiones, en última instancia con una visión de futuro para la ciudad.

Otro ejemplo de marca que se aprovecha de estos procesos es The Fun Theory. Impulsado por VolksWagen en Suecia. Con una idea simple y lúdica se plantean acciones en el espacio público.

El proyecto de The Fun Theory(3) está dedicado a la idea de que algo tan simple como la diversión es la manera más fácil de cambiar el comportamiento de las personas para mejor. Ya sea para uno mismo, para el medio ambiente, o para algo totalmente diferente, lo único que importa es que es un cambio a mejor.

Hay iniciativas al margen de las marcas que emergen de espacios más académicos como pueden ser universidades o centros de alta investigación como el MIT de Massachusets. Que piensan en la ciudad desde una perspectiva sensorial aprovechando los datos que los sensores que hay actualmente en ella recogen.

El proyecto Senseable City Lab del MIT(4) captura la ciudad en tiempo real. El aumento de la utilización de sensores y la electrónica móvil en los últimos años es un enfoque nuevo que permite el estudio del medio ambiente urbano. La forma de describir y entender las ciudades se transforma radicalmente a lo largo de las herramientas que utilizamos para diseñar e impactar en su estructura física.

El proceso de la innovación social provienen de individuos, grupos u organismos, y puede tener lugar en los sectores sin ánimo de lucro, con ánimo de lucro y de la administración pública. Cada vez más, se están produciendo en los espacios entre estos tres sectores alianzas para provocar nuevas formas de pensar.

El Centro para la Innovación Social (5) es una empresa social con la misión de catalizar la innovación social en Toronto y en todo el mundo. Creemos que la sociedad se enfrenta a retos sin precedentes económicos, ambientales, sociales y culturales. Creemos también que las innovaciones son la clave para convertir los desafíos en oportunidades para mejorar nuestras comunidades y nuestro planeta.

Los actores sociales también tienen un papel en entender, leer la ciudad y proponer soluciones para sus habitantes. Ya no estamos situados en el nivel más alto que comentaba con anterioridad, ahora ya estamos a nivel de calle, los propios interesados, la acción de los ciudadanos.

City Mine(d)(6) se conecta con jardineros urbanos y con los ciclistas, DIY-s a los planificadores urbanos, los cocineros y cocina para el espacio público. Lo que la gente tiene en común es el uso de la creatividad para hacer su vida diaria en las ciudades más divertidas y más justa. Estas iniciativas no existen para hacer dinero o adquirir poder, surgen en respuesta a deseos o emergencias y necesidades locales. Involucran a personas alejadas de la política partidaria, en entornos a través del consumo ético o el medio ambiente, así como activistas y militantes en todos estos campos.

Uno de los proyectos en los que estoy involucrado es CiudadBeta, que también nace con el ánimo de cambiar la realidad, mejorar la interdisciplinariedad e incidir en entornos urbanos por y para los ciudadanos.

CiudadBeta(7) pone en juego procesos y herramientas innovadoras para la acción social. Un espacio para explorar la ciudad en la que vivimos y, con perspectiva interdisciplinaria, desde donde generar y poner a prueba soluciones creativas a necesidades de territorios concretos. CiudadBeta pretende facilitar procesos abiertos de trabajo que deriven hacia propuestas innovadoras que puedan resolver problemas concretos de las ciudades. Porque estamos convencidos de que la forma, la función y la identidad de las ciudades vienen definidas por el factor humano.

Otro de los proyectos en los que estoy involucrado es CiudadesEmocionales un observatorio urbano para la recogida, la combinación y la representación gráfica en tiempo real de soluciones creativas a los problemas de nuestras ciudades. Los usuarios pueden proponer acciones urbanas y mejorar el entorno en el que viven, potenciando las redes de contactos entre personas de una misma ciudad.

Ciudades Emocionales(8) te ofrece un espacio en el que la relación que establezcas con otras personas está definida a partir de una serie de intereses comunes y donde la ciudad (o ciudades) sirve de enlace, de contexto para crear cosas juntos, pasar a la acción, describir qué cosas hacen de esa ciudad algo especial, para bien y para mal; qué cosas te encantan y quieres que todo el mundo sepa, qué cosas van mal y te gustaría cambiar, esas cosas que desde fuera parecen molestas pero que tú no quitarías por nada del mundo o esas prácticas, costumbres o edificios que los que vienen de fuera encuentran tan fascinante pero tú, si pudieras, borrarías de la faz de la Tierra.

Retomando un poco la idea de que desde el espacio académico también surgen iniciativas en este sentido nos encontramos con Science Gallery.

Science Gallery(9) es un nuevo lugar donde hoy candentes cuestiones científicas están emergiendo y cualquiera puede aportar su opinión. Un lugar donde las ideas se encuentran y las opiniones se contraponen. A diferencia de la mayoría de las galerías, no tenemos una colección permanente. Esto significa que siempre hay algo nuevo que ver, pero también significa que entre exposiciones (que puede ser un espacio de hasta tres semanas), sólo nuestra tienda y cafetería permanece abierta.

Ya nos hemos situado en el nivel más guerrillero para pensar la ciudad y las acciones con los ciudadanos. Aquí encontramos las acciones más activistas y más virales.

ImprovEverywhere(10) es un colectivo de la ciudad de Nueva York, su acción se basa en la broma colectiva que provoca escenas de caos y alegría en lugares públicos. Creado en agosto de 2001 por Charlie Todd, Improv Everywhere ha ejecutado más de 100 misiones de decenas de miles de agentes encubiertos.

El concepto y la filosofía hacker a inundado también muchas acciones de mejora de la ciudad y sus entornos. Las acciones de guerrilla gardening se han ido desplegando por todo el mundo desde sus inicios en Londres.

Lo básico en la Guerrilla Gardening(11) es empezar por detectar algún espacio de tierra huérfana, en entornos urbanos hay muchos pequeños trozos de espacio público sin amor. Desatendidos macizos de flores, plantas de macetas que brotan en la basura o en sitios indómitos, parcelas desnudas llenas de barro. La intervención se planifica y se mejora el espacio dotándolo de color y orden jardinero.

Todas estas iniciativas comparten conceptos: la filosofía hacker de mejorar aquello que nos rodea, el compartir, la horizontalidad (quizá no en todas) de los procesos, y sobretodo, el uso de la inteligencia colectiva para poder llevar a cabo acciones que realmente tengan un impacto y una continuidad.

Las redes sociales y las herramientas de comunicación online están ofreciendo un nuevo espacio de participación democrática. Esto nos da un gran espectro de información acerca de la participación en redes, el remix, la expansión del conocimiento, el tactical media, la política de bolsillo, el hacktivismo, etc.

  • La importancia de la creación de una identidad digital tanto a nivel personal como a nivel de colectivo o asociación.
  • La importancia de las “comunidades on-line” con todos los conceptos asociados que conllevan: participación, redes sociales, exclusión, etc.
  • La expansión de la “comunicación 2.0″, está claro que la red de redes ofrece mil y una alternativas comunicativas.

El laboratorio como concepto y práctica, otro espacio emblemático de la modernidad, el que mejor resiste la velocidad del cambio, en parte porque lo promueve, y también debido a sus funciones específicas: investigar, experimentar e innovar. En ese sentido, los labs culturales/ciudadanos podrían concebirse como dinamizadores de los nuevos espacios de conocimiento que están emergiendo en el siglo XXI. No obstante, convendría cierta cautela sobre el rumbo y las consecuencias de este proceso. Situados en medio del torbellino no tenemos la perspectiva suficiente para conocer la naturaleza de la transformación en la que estamos inmersos.

En los últimos años hemos asistido a la proliferación de iniciativas de diversa índole que emplean el término laboratorio para definirse. Estos medialabs, citilabs, hacklabs, living labs, laboratorios se inspiran y dan respuesta a las posibilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en especial Internet, para generar espacios de encuentro y de experimentación colectiva.

Los nuevos laboratorios no tienen como función principal la conservación y la difusión de los bienes culturales, sino que se centran en ofrecer plataformas que facilitan la participación de los usuarios en los procesos de experimentación y desarrollo de proyectos. Los participantes que se reúnen para colaborar tienen diferentes perfiles: son artistas, diseñadores, ingenieros, arquitectos, físicos, biólogos, sociólogos, educadores, economistas y un largo etcétera. Esta mezcla de saberes permite que se desarrollen proyectos muy diversos,  como por ejemplo una plataforma para automatizar el cuidado de huertos urbanos, una impresora 3D con hardware libre, una aplicación para visualizar de manera dinámica los datos de la calidad del aire de una ciudad o una plataforma para la traducción colaborativa y distribuida de textos. En algunos proyectos, lo artístico aparece con mayor intensidad, en otros predomina lo tecnológico o lo científico; unos tienen un carácter educativo y otros más activista; pero todos ellos se caracterizan por incluir y requerir distintos saberes en su desarrollo.

Estos laboratorios ofrecen un lugar de encuentro en el que el intercambio de conocimientos y habilidades se da en el desarrollo de proyectos concretos hasta un la definición de un ‘prototipo’. La razón para ello es que estos procesos no tienen como objetivo principal llegar a un producto acabado y en perfecto funcionamiento, sino que lo fundamental en ellos es abrir un espacio a lo tentativo y lo experimental, una apertura a lo posible, donde el error forme parte del proceso de aprendizaje y se puedan dar hallazgos felices e inesperados, serendipia.

Los prototipos son promovidos y llevados a cabo por grupos heterogéneos de profesionales y amateurs, expertos y principiantes, que toman parte ya sea como promotores de una idea o como colaboradores que se suman a la propuesta de otros formando grupos de trabajo.

Las prácticas de los laboratorios urbanos de los que aquí hemos estado hablando se desarrollan gracias a lógicas colaborativas, descentralizadas, abiertas y muchas veces auto-organizadas propias de internet, y aprovechando el potencial de la comunicación cara a cara del espacio físico. Así han surgido nuevos formatos de actividades presenciales nacidas de lo que se produce en Internet como los open space o los barcamps, o hackmeetings que se conoce como ‘tecnologías de espacios abiertos’, en las que son los propios participantes, apoyados en la labor de unos ‘facilitadores’ y en unas reglas básicas, los que articulan una agenda de actividades y se organizan en grupos según los diversos conocimientos, intereses y disponibilidad.

La función principal de los laboratorios de prototipado es la de proporcionar contextos en los que los participantes puedan desarrollar sus capacidades contribuyendo a la construcción de proyectos colectivos. Al igual que sucede en el software libre, la documentación de los experimentos juega un papel crucial.

Los cuadernos de laboratorio abiertos, que relatan tanto el proceso como los resultados, permiten que se ponga a disposición de cualquiera el conocimiento producido y se posibilite su reutilización. Los laboratorios de prototipado ofrecen buenas condiciones de experimentación y registro para que en torno a los proyectos se construyan comunidades de intercambio, aprendizaje y discusión.

La gestión de la cultura ha cambiado con la adopción de la nuevas tecnologías, y la masificación de lo que conocemos como social media ha abierto todo un nuevo campo de acción en cuanto tanto a la comunicación como a los procesos en los proyectos culturales. Cambia el papel de Gestor Cultural, pero también cambia la forma en la que se piensan, se producen y se gestionan las actividades culturales. A día de hoy cada vez más los proyectos culturales dependen de nuevas formas de comunicación. El público se fragmenta, se encuentra disperso en diferentes plataformas on-line y off-line. Ya no sólo sirve explicar que hacemos tal concierto o tal jornada, hay que comunicar el proceso, la idea. Internet se ha convertido en el nuevo espacio de trabajo y se ha convertido en una herramienta de trabajo vertebradora. Es una nueva capa que se adapta en nuestra superficie de vida, de ciudad, de cultura.

La educación también se transforma, es un aspecto al que se debe prestar especial atención y, sobre todo, adaptarlo a los contextos y ciudadanos posibles. Pero la labor de la educación no acaba en los equipamientos culturales, y mucho menos se restringe a los educativos. Las posibilidades de la educación expandida, como espacio de interacción entre diversos lenguajes, culturas y escrituras que puede ocurrir en diversos formatos y espacios, abre posibilidades que se refuerzan con las nuevas tecnologías y la cultura libre.

Los Social Media se están configurando como herramientas básicas de participación en el debate colectivo, en la construcción de comunidades y en la generación de nuevas propuestas para el avance de la solidaridad y la cooperación. El objetivo básico es promover nuevas metodologías de intervención de los ciudadanos en el espacio público a partir de la utilización de las nuevas tecnologías. Empoderar a la ciudadanía con herramientas digitales para la interacción con su entorno.

(1) Fuente Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Living_lab (Cita internet)
(2) Fuente: http://www.bmwguggenheimlab.org/what-is-the-lab (Cita internet)
(3) Fuente: http://www.thefuntheory.com/ (Cita internet)
(4) Fuente: http://senseable.mit.edu/ (Cita internet)
(5) Fuente: http://socialinnovation.ca (Cita internet)
(6) Fuente: http://platform.citymined.org (Cita internet)
(7) Fuente: http://ciutatbeta.org (Cita internet)
(8) Fuente: http://ciudadesemocionales.org (Cita internet)
(9) Fuente: http://sciencegallery.com/ (Cita internet)
(10) Fuente: http://improveverywhere.com (Cita internet)
(11) Fuente: http.//guerrillagardening.org (Cita internet)
Fuente: Revista TELOS (Cuadernos de Comunicación e Innovación) | ISSN: 0213-084X CC: By-NC-ND

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