Secante cultural – Intersección entre arte y centros culturales, dos puntos de innovación

A modo de explicación del título, la secante es la línea que corta una circunferencia en dos puntos. Cuando estos puntos se acercan entre si hasta ser uno sólo, se convierte en tangente. Imaginaros los centros culturales como la circunferencia y los puntos secantes como el arte y la innovación.

Metáfora a parte. Los centros culturales, concepto amplio que engloba muchos tipos diferentes de “instituciones”, están situados ante el reto de la innovación. El concepto de innovación se ha ido introduciendo en el ámbito de la cultura trayendo consigo toda una serie de “hábitos” o maneras de hacer provenientes del mundo empresarial al más puro estilo I+D de laboratorio. Evidentemente el sector cultural ha sacado provecho reformulando y apropiándose del concepto para darle una dimensión más adecuada a su propia realidad. Una deriva que se desprende de la innovación es la que plantea al propio sector como un espacio de producción y nos ofrece una visión de “industria” creativa. No producimos en cadena, más bien “es un espacio de producción de conocimiento fruto de procesos de cooperación e interacción entre diferentes agentes”[1]. Facilitar estos procesos de conexión entre las instituciones públicas, las universidades, los artistas, los agentes culturales y el sector privado creando espacios dónde la producción y la transferencia de conocimiento e ideas se diera de forma casi natural, debería ser el espíritu de la innovación en los centros culturales.

No nos engañemos, no es fácil llevar a cabo todos estos cambios. Estamos anclados en un proceso circular en el que los centros culturales deben conectar con su entorno local próximo. Esta es la dinámica que hay que dotar de innovación, la realidad que se debe reinventar. Es en este momento en que el arte o los procesos artísticos juegan un papel importante. Contamos con experiencias reales exitosas en las que la innovación y el proceso artístico convergen (Can Xalant en Mataró, Citilab Cornellà, Centro Colombo Americano de Medellín, Camon Alicante… y tantos otros).

Los tiempos y las personas cambian y con ellos la forma de comunicar y relacionarse y la manera de programar actividades culturales. Proximidad es la palabra clave para los centros culturales, hay que trabajar la globalización desde la perspectiva hiperlocal el conocimiento compartido, la inteligencia distribuida… Los espacios públicos se han convertido en espacios híbridos. La creación de nuevos espacios en los que la interacción conlleva una nueva actitud individual, política y colectiva. Una actitud que requiere de mecanismos de autoorganización no jerarquizada alejados de las tradicionales pirámides de decisión analógica[2].

Hay una perspectiva nueva que va de lo local a lo global y de esta a una muy diferente, la dimensión hiperlocal. Es la perspectiva del trabajo en red, lo hiperlocal, nos ofrece la posibilidad de tener un espacio social expandido desde el que podemos lograr una auténtica participación aumentada. Los procesos innovadores no se definen por la adaptación rápida de las nuevas tendencias sino por incorporar nuevos procesos.

Estoy hablando de acciones dentro del ámbito del desarrollo cultural comunitario. Los procesos artísticos no elitistas cumplen estas funciones cuando crean la relación entre las personas y su entorno cultural. Movilizan, activan, descubren, visibilizan, denuncian, crean, comparten…

Cada vez más los puntos que cruzan la circunferencia del día a día del centro cultural están más cerca. Se vuelven tangente. Es muy interesante el modo como el arte nos ayuda a comprender lo que está pasando en la tecnología, principalmente se nos revela un enlace –impensable antes- entre el arte y la tecnología. La confluencia cultura+arte+nuevas tecnologías se convierte en herramienta al alcance de los gestores culturales para la creación de procesos educativos, creativos y de democratización cultural.

¿Como se consigue? Desarrollando proyectos divulgativos y participativos que faciliten el acceso al capital cultural a toda la población. Proyectos que faciliten la inclusión social, estableciendo procesos de empoderamiento y de participación horizontal en los procesos digitales.

Las TIC’s no son un fin en si mismo sino una herramienta para desarrollar estos proyectos en formatos participativos.


[1] Extraído de un email de Yproductions (www.ypsite.net)


[2] Basado en un texto de José Ramón Insa para http://culturalocal.ning.com

Ni nativos ni inmigrantes, mutantes digitales.

Estos días he sido invitado a dictar una conferencia en el IV Foro Internacional Iberoamericano de Cultura Local en Almada, Portugal. Dónde asistían alcaldes, regidores y técnicos de cultura de 19 ciudades de América Latina. En la sección privada del encuentro con los miembros de la red Interlocal puse encima de la mesa el concepto de red desde una perspectiva crítica, para ir trabajando el lado positivo de su uso y de como las redes telemáticas pueden llegar a ampliar el horizonte de los proyectos y las políticas culturales.

Aquí está el Keynote usado.

Y el texto que acompaña.

Tengo la intención de ser polémico, primero porque es la primera ponencia de la mañana, segundo por el título y sé que de lo que voy a hablar en el mundo de la cultura aún resulta ser un poco tabú. Empezaré por poner en cuestión el concepto red con dos frases de mi compañero Juan Pedregosa con el que coincido claramente.

Red: es un término confuso. Porque primero deberíamos definir bien de que tipo de red estamos hablando. Paul Baran describió tres tipos de redes: centralizadas, descentralizadas y distribuidas y a todas estas quizá deberíamos añadir las redes rizomáticas que son un poco más complejas en el tipo de sus interelaciones. Pero la gran pregunta que hago es: ¿tenemos consciencia de red cuando estamos en una red?

Red: es un término contaminado. Está contaminado por que es un concepto que se ha incorporado al mainstream contemporáneo. Se usa para nombrar las redes sociales, Facebook, flickr, youtube, linkedin, orkut, etc… esos espacios virtuales que todos utilizamos. Pero ¿que sentido tiene la red más allá de las plataformas? Partamos de la base de que la gente participa de forma natural en algo que llamamos red.

Una duda… ¿para qué sirve una red? Pues basicamente para pescar peces o cazar mariposas.

¿Para qué sirve una red cultural? Una red dónde se mueven personas del ámbito cultural sirve para comunicar, informar, poner en común, experimentar, encontrar, aprender…

La pregunta que nace de estas dudas es ¿los humanos estamos preparados para las redes? Según Vicent Partal, director del periódico catalán on-line vilaweb, si estamos preparados desde los inicios de nuestra existencia. Los humanos hemos ido evolucionado desde el agua hasta ahora apoyándonos en redes y por eso realmente hemos podido “evolucionar”, lo llevamos inscrito genéticamente. El apoyo en redes nos ha ayudado, porque la inteligencia colectiva ayuda al individuo.

Lo que nos mantiene unidos a la red, lo que nos impulsa, es la posibilidad de compartir. Normalmente son objetos físicos, sellos, estampas, o “objetos virtuales”, música, vídeos, fotografías… lo que más cuesta compartir es el conocimiento. ¿Seguro? Hay un ejemplo claro: la wikipedia. Pero hay más ejemplos parecidos basados en wiki-redes de conocimiento. Los wikis son unas herramientas que nos van a llevar de la mano a una nueva era del trabajo colaborativo en la red.

El compartir o sharism es la piedra de toque. Isaac Mao en su artículo sharism, nos comenta que el “compartir” también es algo genético en los humanos, que compartimos de forma natural… el compartir es hacer el conocimiento abierto.

red (cultura) + compartir (conocimiento abierto) Tenemos dos elementos clave para que una red (cultural) pueda funcionar, ¿pero que elemento nos falta para que esto sea una realidad?

(red + compartir) + procesos (web 2.0) = red hiperlocal

El cambio de paradigma que se ha producido a nivel de internet con la inclusión de los procesos de la web 2.0 está llegando a modificar e incidir el ámbito de la vida cotidiana. Internet se estaba comercializando antes del crash de las punto com y los usuarios, los ciudadanos de la red, se apoderaron y se colocaron en el centro de todos los procesos. Se convirtieron en nodos productivos de la red.

Si añadimos a la ecuación (red + compartir) los procesos web 2.0 lo que estamos haciendo es amplificar, expandir el concepto de red, por eso usamos el concepto de hiperlocal.

Las redes son sumativas, puedes trabajar a nivel local con los que tienes alrededor, puedes relacionarte a nivel global llegando a los puntos más alejados de la red, o puedes trabajar de forma hiperlocal sumando todo el potencial de las redes telemáticas.

Una red cultural debe estar ligada a lo local pero con la mente en lo hiperlocal. La red debe aprovechar el potencial de comunicación, de experimentación, de aprendizaje de la red física y de la red virtual y retroalimentar así la acción local, cada nodo se aprovecha de la sabiduría de las multitudes que se genera en el global de la red.

La red debe convertirse en un laboratorio. Un punto de creación de innovación. ¿Como innovamos? innovamos experimentando + encontrando + compartiendo.

Una red sin participación es una red con agujeros que no capta ni recoje nada. Antes he comentado que cuesta mucho compartir conocimiento, pero los wikis nos proporcionan un ejemplo conjunto de sistema de gobierno y de reputación en un solo espacio: identidad individual + construcción colaborativa. Es muy diferente tener una red que tiene muchos miembros pero que no se sienten impulsados a colaborar, compartir… de una red que sus miembros son activamente participativos. Motivar la particiación y marcar objetivos claros es algo que ayuda a arrancar, hay que dejar que los usuarios de las redes se apoderen de ellas, se las hagan suyas.

Es evidente que estamos en una sociedad de marcado carácter digital, internet se ha vuelto la herramienta más potente tanto a nivel comunicativo como a nivel de trabajo para la gestión cultural. Nunca he estado más cerca de Perú o Chile preparando proyectos a través de Skype o he tenido más gente que sigue las tonterías que digo en twitter desde Argentina o Perú. Todas estas herramientas convergen en la red.

En la inmensidad de la red hay centenares de herramientas, webs, programas que nos pueden ayudar, pero para poder planificar bien una dimensión digital de una red, no es necesario abrir todo el abanico. Hay que escoger realmente aquellas plataformas que ayuden a llegar a los objetivos marcados, en un corto plazo los propios usuarios marcaran el ritmo y las nuevas herramientas a usar.

Estar en una red es comunicar, comunicar es animar, es compartir conocimiento, es participar.

Gestión cultural y TIC’s

Aqui rescato un antiguo artículo escrito a dos manos con David Casacuberta para la revista En-transit ahora desaparecida en el año 2005-2006. La verdad es que fue una dulce experiencia que también presentamos de forma ampliada en el congreso de cibersociedad y que fue publicado en la web de la red interlocal.

Aviso es un texto antiguo y seguramente, tanto David como yo mismo, en algunos párrafos ahora explicaríamos las cosas de diferente manera. Además era antes de que surgiera Twitter… ;D

Disfruten.

Gestión cultural y TICs.
Software social: herramientas de comunicación

Software social es el software que apoya, amplía y genera valor del comportamiento social de los seres humanos“. Tom Coates.

Contextualización
Internet se ha convertido en el nuevo espacio de trabajo. ¿Quién no se angustia si encuentra a faltar el email que no llega para cerrar un proyecto? O, ¿esas webs que visitamos habitualmente para saber como está el estado de la cultura o de la competencia?
Ya no es sólo una macro biblioteca dónde encontrar información. Es dónde pasamos un tiempo que vale su peso en oro. Se ha convertido en una herramienta de trabajo vertebradora.

¿Que podemos hacer para que no nos absorba y poder utilizarla como una herramienta de verdad?
Hay un cambio de paradigma, la tecnología ha dejado de ser una cosa física, ya no es sólo el último aparato tecnológico de moda o el hardware de última generación y más potente. El software se ha convertido en una plataforma tecnológica. Las líneas de código que componen un programa, la conexión de diferentes módulos de un software que ofrecen una nueva interacción entre diferentes personas alejadas físicamente…

El software toma así un papel importante. La configuración de la esfera pública virtual es estratégica y el software social tiene su parte importante. Los profesionales del conocimiento y la cultura son los actores clave que pueden poner al usuario en el centro de un nuevo proceso participativo.
Las nuevas tecnologías permiten el desarrollo de una masa crítica de ciudadanos diferente, más democrática y participativa. Las nuevas herramientas de Internet como los grupos de noticias (newsgroups), forums, chats, tableros de mensajes o anuncios, listas de correo, sistemas de edición en colaboración (wikis), aplicaciones punto a punto como la mensajería instantánea, los programas de relación peer to peer y los blogs se están multiplicando en la red y hacen que personas de todo el mundo interactúen, amplíen temas, juzguen, debatan y crezcan con una nueva opinión pública.

Estamos en una sociedad en la cual no podemos ignorar los avances que se producen día a día. A más a más hay una cosa que esta cambiando en internet, el aumento del software social no es gratuito, las personas tienen necesidad de compartir. El sharing o compartir se convierte en uno de los ejes centrales y vertebradores de la presencia en internet. Por ejemplo, cada vez más tenemos familiares, amigos, conocidos que viajan o viven lejos… ¿hay que enviarles una carta postal (con lo que se demora) con nuestras últimas fotografías? Es más fácil, ya que disponemos de cámaras digitales, de trasladar estas fotos a un álbum-web y enviar la dirección de este álbum por e-mail a las personas deseadas. Evidentemente el tiempo se acorta, el feed-back es casi inmediato y podemos disfrutar rápidamente de este hecho.

Según apunta Angela McFarlane, las tecnologías de la información y la comunicación se han de ver como un conjunto de habilidades y competencias, un conjunto de herramientas para hacer aquello que hacemos siempre, pero de una forma más fácil, mejor y más económica, y con un impacto revolucionario. Muchas instituciones piensan que las TIC pueden cambiar el mundo por su valor de comunicación y trasferencia de servicios y datos, por la importancia de difusión del conocimiento, y por la interconexión social que comporta.

El cambio en la comunicación, en el progreso tecnológico, cultural, económico y social que se está produciendo en la sociedad, ya no puede explicarse por los efectos de los mass media de comunicación, si no por los conceptos de inteligencia y conocimiento determinados por la emergencia y presencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en nuestro entorno habitual. Ahora los contenidos, los servicios, las comunicaciones se distribuyen a gran velocidad.

El aumento del uso de la Web 2.0 viene precedido por el desarrollo de las herramientas de software social. Estas están favoreciendo que la gente de a pie (que no dispone de conocimientos profundos sobre informática o programación) se comunique, coopere y publique de forma transparente y rápida. Internet se ha vuelto más social, ha recuperado su filosofía inicial. Un espacio para la generación compartida de conocimientos, para el trabajo cooperativo a distancia y para la publicación a escala mundial de cualquier tipo de contenidos (textos, imágenes, sonidos y vídeos). La gente quiere comunicarse, compartir y cooperar con otra gente.

El software social, herramientas al alcance de todos
El software social se define como un conjunto de herramientas o apoyos tecnológicos que permiten la ampliación de la interacción entre individuos o grupos, una retroalimentación social que posibilita a un grupo medir las contribuciones de determinados individuos (conocido como “reputación digital” o meritocracia) y la creación de redes sociales. Como comenta Stowe Boyd, “el software social no está diseñado para el control, si no para la creación colectiva mediante el contacte personal, la interacción y la influencia mutuas, sin tener un proyecto definido previamente.”

El software social se está convirtiendo en una plataforma con un potencial enorme de gestión del conocimiento, de les relaciones interpersonales y de las instituciones a todos los niveles. Los profesionales de la cultura son actores clave para hacer de estas herramientas verdaderos canales de comunicación y de opinión pública. Hay que utilizar estas herramientas con criterios efectivos ya que son un vehículo para construir proyectos y comunidad.
Hay que utilizar el software social como una herramienta dentro de un proyecto y también como una herramienta en el planteamiento e ideación del proyecto.

La idea básica de “ningún proyecto cultural sin su parte digital” coge toda su forma con la aplicación del software social a los proyectos. Complementa, hace a los usuarios partícipes y parte implicada en el proyecto. En internet hay que estar pero no sin sentido. Hacer cosas en internet, implica realizar esfuerzos para que funcionen. También implica que des de el proyecto haya un planteamiento y una apuesta bidireccional a este nivel con la población o usuarios target.

Existe una tendencia generalizada a tener miedo a incluir las TIC en los proyectos culturales. ¿El planteamiento del proyecto cambia? No, la inclusión de nuevas tecnologías amplia sus posibilidades. No todas las nuevas tecnologías necesitan de conocimientos expertos para ser utilizadas. Este universo de posibilidades que se abre amplia las capacidades del proyecto, las de los gestores del proyecto, la capacidad productiva y la capacidad de procesamiento de información.
El software social acostumbra a estar construido en código abierto, normalmente PHP, HTML y XML, y conectado con bases de datos que también son de código abierto como MySQL.
Las aplicaciones de software social están pensadas para las personas, pensadas para ser útiles y para que las instale una persona con mínimos o nulos conocimientos de informática y programación.

Conclusiones
La web 2.0 es una forma mucho más natural de acercar la cultura al público y la gestión cultural que los modelos que heredamos de portales y megasites de los tiempos de las .com. Básicamente, utiliza mucho mejor los recursos digitales que posibilitan que muchos hablen con muchos y generen contenidos colectivamente que las webs de “pocos a muchos” que remediaban los modelos de la publicación de libros y objetos culturales de la era industrial. La facilidad de construir colectivamente permite crear objetos en los que gracias al pequeño esfuerzo de mucha gente conseguimos repositorios de información y objetos culturales que resultaría muy caro de producir desde un modelo propietario. La web 2.0 es también un sistema mucho más adecuado al nuevo status del objeto cultural y su distribución, así como las recientes reflexiones y replanteamientos sobre en qué debería consistir finalmente la propiedad intelectual.

El talón de Aquiles de cualquier proyecto cultural basado en web 2.0 es la participación. Sin una participación suficiente, los materiales generados colectivamente serán irremediablemente flojos o incluso inexistentes. Además de las inevitables campañas de promoción on-line y off-line para facilitar el conocimiento del proyecto, una serie de estrategias re-mediadas del mundo de los video-juegos pueden ser muy útiles a la hora de garantizar que la participación sea más estable y eficaz.

la dificil tarea de crear

Hoy en el panel de expertos de la UOC hemos estado reflexionando alrededor del concepto de Open Social Learning. Un concepto nuevo con fronteras difusas. El ejercicio ha sido complejo ya que se ha citado a un grupo de personas que por su cercanía al tema del e-learning, las nuevas tecnologías, los nuevos procesos creativos, podian aportar su expertise y su knowledge para poder serntar las bases del OSL.

El documento que de momento se encuentra en borrador apunta en varias líneas. Seguramente escribiré más sobre ello ya que seguiremos trabajando en él hasta mediados de setiembre.

La experiencia ha sido muy provechosa, en un encuentro como este dónde todos llegamos con nuestras teorías, pensamientos, currículums… pueden pasar muchas cosas. He aprendido mucho.

Lo que yo destaco, y por eso el título del post, es que en un momento dado cobramos consciencia de que estábamos a punto de dar corpus a un nuevo concepto y aquí hemos tomado distancia (que no frenamos!). No es facil crear y fundamentar un concepto de un posible entorno / metodología de caracter educativo. Hay que ir con cuidado. La simple constatación de que existe el OSL no es suficiente para escribir una teoría.

Dolors Reig nos ha facilitado los ítems necesarios para poder estructurar una base epistemológica, aquí su presentación. Marc Alier nos ha roto todos los esquemas dinamitando la idea del encuentro, algo que ha facilitado poder situarnos. Y claro, Rubén Diaz de zemos98 nos ha situado en una realidad alejada de la Universidad.

Tres presentaciones complementarias. Los grupos de trabajo y la sesión de conclusiones han ayudado a tomar forma a la idea de que posiblemente el OSL, no exista persé, y sea la unión de diferentes metodologias que ahora se presentan por separado, como el edupunk, o los open camps o bar camps.

La posibilidad de que el OSL se dé dentro del marco universitario se ha visto con mucha dificultad. Muchas variables afectan a este proceso: las habilidades, las estructuras de interacción y los cambios en los entornos de aprendizaje. Demasiados cambios para estructuras universitarias poco flexibles.

Creo que pronto escribiré más a cerca del OSL.

del e-learning al social learning

En 2004 con David Casacuberta y Joan Pedregosa realizamos un proyecto de investigación sobre e-learning: el el4ei (e-learning para la e-inclusion). Fue un proyecto de dimensión internacional que no tuvo la repercusión ni la influencia que se merece. ¿La causa? los resultados de la investigación eran algo avanzados a su tiempo.

Esto no es malo. Al contrario, ahora pretendo recuperar esos datos, conclusiones y reflexiones por su actualidad, vigencia y visión de futuro.

Remix de conceptos

La investigación la centramos en todos esos procesos de “e-learning” que se usaban en entornos novedosos y que favorecían la inclusión social. Partimos de la premisa: “e-learning como entornos de aprendizaje a distancia digitales” y de que estos entornos debían ser socialmente inclusivos. El leit-motiv fue “Un proyecto para las personas excluidas, de manera que puedan usar Internet para expandir sus capacidades, mejorarse a sí mismos y conseguir una vida mejor”.
Parece a simple vista que lo social y lo digital son cosas divergentes. No es así en la práctica. El documento final que acompañaba “la carta europea“, lo redactamos lo más abierto posible. Como si se tratara de un work in progress abierto a los cambios que creíamos que vendrían. Aunque habíamos conseguido nuestros objetivos el trabajo no estaba acabado.

Es difícil desde la posición de investigador hacer algo más que poner unos esbozos de conclusiones o trazar unas mínimas líneas a seguir.

La idea era presentar y sistematizar elementos para la reflexión y la acción en el momento de poner en marcha un entorno de aprendizaje a distancia digital y que este fuera socialmente inclusivo. Creamos cinco observatorios en diferentes países de Europa para recoger esos casos de estudio que pudieran darnos una serie de pistas para poder acercarnos a unas conclusiones útiles.

Desde un primer momento los conceptos se nos mezclaban, e-learning como tal sólo existía en estratos académicos, las tics cobraban una importancia tal por su potencia que se mezclaban con los objetivos inclusivos en la mayoría de los casos. La distancia del aprendizaje se difuminaba para dejar paso a espacios de aprendizaje híbridos y multifacéticos. Los procesos se convertían en innovadores dadas las condiciones extremas de según que proyectos. Y la brecha digital tenía la sombra más alargada.

e-learning e inclusión social (en la actualidad)

El modelo actual de e-learning puede funcionar en ciertos niveles educativos (universidad, reciclaje…) y en ciertos perfiles de alumnos. Pero no es un modelo que sirva para todo ni para todos. En la sociedad de la información que estamos viviendo las herramientas de software y hardware nos ofrecen un abanico enorme de posibilidades e-ducativas o e-formativas que conforman a nuestro alrededor un universo distribuido y expandido.
Uno de los highlights de esta sociedad informacional es la brecha digital. No podemos ni debemos olvidarla, existe y hay que afrontarla como algo social e inherente a la distribución asimétrica del acceso y del uso de las TIC por parte de los países, individuos y comunidades.
Uno de los elementos clave para afrontar con éxito la brecha digital es el de recuperar el valor del “usuario” como el individuo empoderado que existe en la red y se expande con sus pares, hay que erradicar la idea de que es “tonto” por definición. El usuario sabe, lo que hay que hacer es acompañarlo, guiarlo, orientar, dejar que encuentre, que descubra, que experimente y nosotros aprovechar los nuevos usos y maneras que nos proponga.
Por esto sabemos que hay diferentes velocidades, algunos usuarios necesitaran de un acercamiento y otros necesitaran de una aceleración.

El paradigma del futuro: e-learning social

La gran conclusión que pudimos detectar en la investigación realizada era que todo nos derivaba hacia nuevos planteamientos. El e-learning viraba a algo social. Detectamos seis grandes áreas o pilares sobre las que este concepto se asentaba. (podéis encontrar más extenso estos puntos en este PDF).

  • soluciones sociales a problemas sociales
  • dimensión social, cultural y política de las comunidades
  • hacia el pc transparente
  • metodología basada en la resolución de problemas
  • internet para todos

La actualidad de el4ei

La declaración final de la Carta Europea pone negro sobre blanco 10 puntos importantes.

  1. La brecha digital no es sólo tecnológica: también es mental.
  2. La investigación es clave para poder identificar la relación entre los factores de exclusión y las TIC.
  3. Las discapacidades como punta de lanza para apostar por un cambio en los contenidos.
  4. Presentar las tecnologías digitales como algo atractivo. Divertirse en el uso es clave para evitar la desmotivación.
  5. Conectar las TIC con la cultura.
  6. Defendemos un modelo e-learning participativo, p2p y basado en la cultura del remix.
  7. Participativo: permitir que el usuario se implique des de el principio.
  8. p2p: los usuarios más acelerados pueden convertirse en “maestros”, “tutores”…
  9. Cultura del remix: los modelos de aprendizaje social (social learning) dónde se da la posibilidad de combinación del uso de las TIC con la interacción con iguales son más exitosos que los procesos de e-learning puro.
  10. No podemos olvidar que, por muchos esfuerzos que pongamos en juego, no todo el mundo podrá entrar en la sociedad de la información.

Un apunte para una conclusión: las TIC son instrumentos sociales con valores incluidos en ellas. Es nuestra tarea asegurar que estos valores nos lleven a una sociedad más inclusiva e igualitaria, dónde puedan utilizarse para mejorar la participación democrática y dar poder a los socialmente excluidos.

Hasta aquí he rescatado la investigación realizada en el proyecto. Visto en perspectiva no equivocamos las líneas de fuga por dónde se iba a evolucionar.

Para que todo esto funcione necesitamos nuevos escenarios, nuevos actores, nuevas herramientas que nos permitan crear nuevos procesos educativos llenos de posibilidades, enriquecidos, expandidos.
Encontrar, experimentar, compartir, tres premisas claras para generar los nuevos escenarios dónde colocar o habilitar los nuevos procesos.

laperimetral, un blog más

En el principio fue… la línea de comandos… como dice Neal Stephenson en su libro sobre la historia de los geeks, hackers y la informática.
laperimetral es una idea que ha ido tomando forma des de 2003 y que ve la luz ahora seis años después. Ha pasado por múltiples avatares diferentes, como blog de imágenes antiguas, como blog escrito sólo en códigos QR-code, como blog abandonado…
Ha llegado el momento de tomar forma… allá vamos.