Chile tiene una característica extraña, al menos des de la óptica de mi occidentalismo exacervado… tiene lo que llaman "cafés con piernas", són cafeterias dónde los hombres entran a tomar café, en algunos de pie sin mesas, otros con mesas, sillas y hasta reservados… bien, se trata de cafés con acceso público, muchos muy abiertos (puertas, cristaleras…) dónde básicamente te atienden camareras justitas de ropa, o con la ropa muy ajustada… a veces a parte del café también te dan conversación… van a comisión claaaarooo! 10.000 pesos por una visita al reservado… no… no lo probé pero recordad que yo no iba sólo…
Valparaíso tiene una tradición musical enorme. Antes de que el canal de panamá estuviera abierto los barcos iban por el estrecho de magallanes, que es una especie de laberinto peligrosísimo… los marineros lo cruzaban apretando los esfínteres con incesante tensión y Valparaíso era el puerto al que llegaban si lograban pasar, ya con todo destensado les salía cantar canciones de amor a Valparaíso… ahora hay concursos de rock de canciones a Valpo.
Volví a Santiago en autobús el jueves ya que el viernes 5 de setiembre cogíamos otro avión. Acumulando conocimiento y emociones pasé la noche en el mismo hotel al que llegué. El viernes nos levantamos para coger un avión hacia Buenos Aires… miiiii buenos aaaaairessss queriiiidooooo (a ritmo de tango).
Llegamos a Ezeiza dónde nos esperaba un chófer para llevarnos al hotel. Estuvimos una hora para llegar, diossss que caos circulatorio la Avenida Callao… BsAs es una ciudad sorprendente, muy, pero que muy occidental, giraba una esquina y creía estar en Madrid, ahora la otra esquina y era Paris, ahora por el otro lado y se parecía a Barcelona…
La lástima és que estuvimos muy poco tiempo, hacía mucho frío (5 grados), llovía… pero pudimos ver muchas cosas… calle corrientes,
plaza de mayo, casa rosada, el puerto, recoleta, la tumba de evita, el partido argentina-paraguay en un bar, librerias de viejo, un teatro
convertido en libreria dónde la gente puede coger libros y sentarse a leerlos (sin comprarlos) en cualquier palco… ver el cartel del
estreno (ese mismo dia!!!!) del último espectáculo de Les Luthiers – Lutherapia…
Cenamos con unos artistas-arquitectos geniales, en un asador criollo, entre tres nos metimos un variado para cuatro personas… tremenda noche la que pasé!!! el bife, la morcilla, las costillas… uffff!!
A la mañana siguiente la experiencia más emocionante de todo el viaje me esperaba en el hall del hotel. Había quedado a través de mi madre con su prima hermana. Una señora de 75 años que hace 55 emigró con sus padres a BsAs huyendo de la represión de sindicalistas por parte del franquismo. Des de pequeño siempre había soñado que si alguna vez iba allí quería conocer a esta mujer. La historia siempre a rondado en las tertúlias familiares post-comidas de domingo.

55 años después me encuentro con la prima hermana de mi madre
Me encontré una señora mayor que parecía arrancada de la plaza de mayo, con un catalán dulce como un dulce de leche, y un castellano muy
argentiiiinooo. Un sol. Me explicó su vida en 45 minutos, explicándome cosas de mi família como si yo fuera un extraño que no supiera nada… me pareció espectacular y encantadora. Mi madre me había dado un verge de montserrat para darsela… es una señora creyente… esta sola…
El domingo nos levantamos a las 3,30 de la madrugada para coger un avión hacia Recife, Brasil, última etapa del viaje.

