Los encuentros de trabajo pueden pasar por espectáculos anodinos si se juntan personas de diferentes perfiles con el objetivo común de llevar a cabo un proyecto un poco complicado. Esto pasa a menudo.
Pero como estamos en Noruega las cosas son diferentes, la promesa de unas vistas des de un acantilado me han hecho andar durante dos horas, después de haber navegado por un fiordo durante un poco más de media hora.
Navegando me he encontrado unas nubes geniales. Parecían enormes ovejas suspendidas del cielo.
Apenas se movían. Era como si a alguien se le hubiera derramado un bote de algodón.

Cuando derrotados después de la excursión volvíamos a Stavanger vimos una puesta de sol a la noruega. Contraluces rojizos sobre nubes ardientes, fiordo tranquilo y montañas que enmarcan.
Una gran tarde.
