La vuelta a la Alemania del este ha sido por Leipzig. Hace dos años estuve en Dresde y ya pude captar el sentir de una gente y un país increíble. Siempre será el “Este” para mi, soy de la generación del muro, de la Alemania dividida, RFA y RDA.
Volver ha sido encontrarme de nuevo con los contrastes.
En Drede se notaba mucho más la arquitectura de cariz soviético-comunista. Calles amplias, edificios de hormigón sin balcones. Frialdad.
Leipzig, en cambio, me contrasta y me sorprende. El centro histórico está muy bien conservado, en Dresde andan con intención de ir recuperando. Se nota en las dos ciudades un esfuerzo enorme de recuperación histórica. Un ejercicio de memoria para salvar los años grises detrás del telón de acero.
En Leipzig si te alejas del Citycenter el entorno va cambiando paulatinamente hacia una tristeza urbanística que se extiende des de las aceras hasta las fachadas de los edificios.
En Leipzig hay mucho abandono. Edificios y calles completamente abandonadas.

Contrastes...
Produce una extraña sensación caminar por calles casi desiertas de personas y coches, ver casas enteras cerradas dónde no vive nadie. Algún edificio aislado se ve con algo de vida, la fachada arreglada o recuperada, un coche aparcado… contenedores…

Contrastes entre casas habitadas y casas vacías
No hay ocupación de espacios vacios porque no hay gente. Creo que muchos han emigrado internamente a zonas del oeste a la búsqueda de más posibilidades.
Hay ejercicios de gentrificación con una dudosa necesidad de modernización.
Esto es parte de los viajes que hay en los proyectos europeos, el contacto con realidades diferentes. Las reuniones las hacíamos en un centro de negocios de aluminio supermoderno pegadito al barrio vacio. Era algo que emergía de la nostalgia de un Leipzig antiguo. Pero toda esta modernidad insertada no es cálida. Contrasta con el edificio de al lado con sus galerías preciosas hechas de madera totalmente y ajadas, atacadas por la intemperie.
Me quedé con esa imagen. La imagen que guardaré de una Alemania que sigue estando detrás del telón de acero y su gente lucha por borrarlo de sus mentes.





Es domingo, estoy a 1972.81 Km de casa… en Stavanger (Noruega). Es bonito, muy tranquilo, las casas son blancas, de madera, con los tejados muy inclinados para que no se acumule la nieve en invierno.

