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Llego a Bremen ciudad de cuento en tren desde Berlín. En una semana que empezó en Leipzig y acaba con los músicos.

Los músicos de Bremen

Los músicos de Bremen

Llego de noche, solo y no tengo plano para llegar al hotel, la única referencia es que está muy cerca de la estación. Empiezo a andar por intuición creyendo que voy bien encarado. Al rato, diez minutos de andar bajo el frío y traquetear las ruedas del trolley por las aceras, veo que me he equivocado. Estoy andando más de la cuenta. Ya la he vuelto a hacer. Hace frío y mi día en Berlín me ha dejado removido. Me doy cuenta porque me he alejado de la estación, y lo que eran unas calles de centro de la ciudad se han ido convirtiendo en algo más periférico. De las casas altas hemos pasado a casas más bien bajas blancas, bares turcos y menos tranvías. No me siento inseguro, pero ir arrastrando el trolley es como llevar un anuncio luminoso de “eh! estoy más perdido…”. Encuentro una parada de taxis con uno libre, le indico que hotel busco y arranca en menos de dos minutos estoy en el hall del hotel haciendo cola para el check-in.

En fin, otra demostración de mis ganas de perderme por una ciudad. De ir a la deriva sin quererlo. Muy cerca de la estación, una calle, pasé por delante del hotel sin darme cuenta. Ahora instalado espero que lleguen mis compañeros que vienen con retraso de Amsterdam.

A la mañana siguiente nuestras sesiones de trabajo se desarrollan sin incidencias destacables en las aulas del sindicato socialista alemán. Seguía haciendo frío. Hay amenaza de nieve.

A las 3:30 ya oscurece y a las 4:30 ya es de noche, que tristeza vivir aquí. Es media hora después que salimos del trabajo a conocer la ciudad y claro está es una visión de Bremen sesgada por la nocturnidad y la alevosía. Corremos al centro histórico que es precioso y digno de ver. Hay que visitar la estatua dedicada a los músicos del cuento, ved la foto más arriba.

Paseamos hay poca gente por el citycenter que ha sido reconvertido en mega centro comercial abierto. Volvemos al hotel para cenar con el grupo multinacional. Es una cena divertida. Belgas, franceses, suizos, congoleses, spanish, alemanes…

Al día siguiente, salimos de desayunar a trabajar ya con la maleta pues nos vamos directos al aeropuerto después de comer. Sólo poner el pie en la calle empieza a nevar.

Saliendo por la mañana y nevando

Saliendo por la mañana y nevando

Transcurre la mañana con la ilusión de ver nevar mientras trabajamos. Nos encargan un vídeo entrevista sobre el proyecto que estamos desarrollando en Barcelona, decidimos hacerlo directamente en el aeropuerto. Después de comer en el restaurante del hotel Intercity en la estación de tren, cogimos un taxi para el aeropuerto.

Confiados con nuestro check-in en la mano pasamos los controles rígidos de la policía alemana. Son verdaderos controladores, inhumanos, inflexibles, no sonríen. Esperando nuestro vuelo nos íbamos a dedicar a grabar el vídeo para el proyecto. Deberes que se asumen por irse antes de lo previsto. Nos gusta llegar pronto a casa. Además, yo llevaba una semana en Alemania (LeipzigBerlin – Bremen) y ya tocaba volver. Aún me sentía afectado por el día pasado en Berlín. En el momento de coger la cámara para jugar mientras redactábamos un guión decente, en la pantalla de embarque aparece un mensaje en alemán al lado de nuestro vuelo. Mi compañero Joan lo hace traducir a una persona que tenía al lado y oh! sorpresa… vuelo cancelado! Nos movemos con rapidez y salimos al mostrador de Air France, con esta compañía volábamos hasta Schipol y de allí a Barcelona. Nos pegamos a la cola de personas con cara de susto. En la cola acabamos el guión en castellano y su traducción al francés y enseñamos a Anna (la maestra de español para extranjeros que nos acompañaba) unos rudimentos de francés para que fuera creíble en el vídeo, ella no tenía ni lo mínimo. Le dimos unas simples reglas, estrechar y lanzar el morro hacia adelante, nasear enes y emes.

Mientras entendimos que iban recolocando a los pasajeros en otros vuelos combinados hasta sus destinos finales. Nos explicaron que el aeropuerto de Schipol estaba cerrado debido al mal tiempo que afectaba a todo el centrooeste de Europa. La misma que esa mañana nos había deleitado con la nieve.

Nos colocaron en un vuelo de Lufthansa vía Munich a Barcelona. Tuvimos que volver a pasar por el control exigente de acceso a las puertas. Esta vez el desodorante de Joan se quedó en el bidón de confiscados, no sin antes montar un pequeño bollo “spanish-style” de quejas, cabreos y alegaciones que no sirvieron de nada ante la intransigencia alemana. El mismo desodorante había pasado los controles de Barcelona y del propio aeropuerto de Bremen en el fallido intento anterior.

Esperando el embarque grabamos el vídeo buscando diferentes localizaciones aeroportuarias para entrevistar a Anna. empecé a editarlo justo antes de embarcar, continué editándolo mientras volábamos a Munich. Lo acabé a tiempo de guardar el laptop de las sacudidas por el mal tiempo. No, no me gusta moverme en los aviones.

En el aeropuerto de Munich me agarré a una wifi y subí el vídeo a youtube y lo incrusté en la wiki del proyecto. No me gusta llevarme deberes a casa cuando es fácil hacerlos. A Anna le salió una pronunciación bastante aceptable aunque con algún deje anglosajón. Aquí el vídeo para que lo entendáis…

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Llegamos a Barcelona con media hora de retraso sobre el horario previsto. Fin de mi periplo alemán.

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Legué a Berlin en tren desde Leipzig. Tenía poco tiempo para estar en la ciudad, más o menos cuatro horas. Me hacía mucha ilusión visitar la ciudad. Era una asignatura pendiente en mi lista de viajes y actualmente lo continua siendo.

Llegué pues, a Berlin Hauptbahnhof, una estación moderna, gigante, de cristal, espectacular. Los trenes entran des de todas direcciones en diferentes pisos, realmente alucinante. Bajé del tren y empecé a buscar la consigna para dejar el trolley y seguir con la mochila. Después de dar unas vueltas las encontré bastante ocultas en el sótano 1 de acceso al párking. Por 3 euros confié en la seguridad de dejar mi ropa y los regalos para la familia a buen recaudo. Cogí la llave y me la puse en el mismo bolsillo en el que llevaba la cámara de fotos (atentos a este gesto).

Estación de tren en Berlin

Estación de tren en Berlin

Con una mochila pequeña, una coca-cola y la cámara salí a conocer Berlín. Llovía.

No llevaba conmigo ningún mapa. Mi iphone podía costar un ojo de la cara si conectaba Googlemaps. Eché un vistazo rápido a un mapa en un OPI a las afueras de la estación. Busqué referencias visuales, la torre de comunicaciones que se encontraba entre niebla y lluvia, y hacia allí dirigí mis pasos.

Crucé el río. Poco a poco fue apareciendo ante mi el Bundestag. Me quedé patitieso. Llevaba el ipod con música, Riverside un grupo polaco de prog-rock del bueno. Música, lluvia, soledad, Berlín… una combinación extrema para mi estado de ánimo. Acabó afectándome, empecé a ponerme triste a media que iba caminando y el frío me calaba.

Una leyenda...

Una leyenda...

Delante del Bundestag me dí cuenta que había perdido la llave de la taquilla. Mi cabeza empezó a dar vueltas… seguramente cayó al sacar la cámara… Volví sobre mis pasos y enseguida encontré la llave. Fue un alivio. Me encaminé a la puerta de Brandemburgo. Ahora ya sabía que me dirigía al lado este de la ciudad. Mi imaginario me asaltó de repente, todo se tornó en blanco y negro, busqué en mi ipod el disco “Stationary traveller” de Camel, ambientado en postguerra seguí adelante. Mi tristeza crecía y dejaba de llover. La ciudad se preparaba para la navidad.

Andar, sólo quería andar y fotografiar. Me sorprendí al ver que el este de Berlín ya no es “tan” el este de mis recuerdos. Llegar a Postdammer Platz es un paseo entre las tiendas más caras que he visto nunca. Seguí caminando intentando orientarme. Vi realmente poco de la ciudad, apenas tres horas de paseo. Volvía a llover. Estaba lejos de la estación. Triste, helado de frío, me apetecía un te. Volví a recoger la maleta y me senté en una cafetería de la estación a tomar el te y escribir. El frío disminuyó.

Lluvia y frío

Lluvia y frío

Cuando subí al andén a buscar el tren a Breme ya era de noche, estaba seguro que no vería nada desde la ventanilla del tren.

Fue una viaje extraño. Hasta Hannover en un tren decente, moderno, de allí a Breme en uno muy distinto, viejo, antiguo, destartalado.

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A lo largo de 2008 y 2009 he estado viajando casi una vez por mes a Alicante. El trabajo tiene estas cosas, te ofrece la oportunidad de poner calles, casas y personas a la imaginación.

Hace 20 años conocí a un chico de Cruz Roja de Alicante, congeniamos a lo largo de nuestra estancia formativa. El día que nos despedimos me escribió en un libro de poesía que estaba leyendo una frase que resultó ser toda una premonición: “Alicante te espera”. Todo el poder de esa sentencia no ha cobrado su máxima dimensión hasta ahora. Puedo decir que conozco Alicante y que a lo largo de los próximos meses profundizaré más.

Alicnate de noche

Alicante de noche

En Buenos Aires había quedado para hacer el freaky y jugar unas partidas de othello con colegas de allí, vamos algo habitual entre los jugadores de este inestimable juego japonés. Pero hablando con Daniel, mi contraparte, decidimos dejarlo para otra ocasión. El se encontraba a hora y media de mi hotel (eran las nueve de la noche) y yo debía levantarme a las 3:30 de la madrugada para coger el avión para Recife. Así que se frustró mi velada. Nuestro vuelo salía a las seis y llegar a Ezeiza es como mínimo una odisea de una hora.

Como cuando la llegada, usamos el servicio de transfer del hotel. Nos despedimos de Buenos Aires haciendo un café en el aeropuerto. Ni tango, ni bandoneón, ni madres del pañuelo blanco… frío y lluvia. Tengo que volver.

Cogimos el vuelo a Recife pensando que sería un vuelo directo, pero no! Resulta que era un avión-autobús. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba. Aterrizamos en Sao
Paulo, del que sólo vimos el aeropuerto, bajó pasaje, subió pasaje. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color
amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba. Aterrizamos en Salvador de Bahía, del que sólo vimos que el paisaje empezaba a ser diferente, como con más palmeras. Bajó pasaje, subió pasaje, cada vez eramos menos dentro del avión. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba, por tercera vez!!!

Plaza central del Recife antiguo

Plaza central del Recife antiguo

Al final llegamos a Recife, según nos habían avisado la ciudad más peligrosa de Brasil… superando Sao Paulo y Rio… Tanto Pep (mi compañero durante todo el viaje) como yo, estábamos agotados, queríamos que se acabara pronto y volver a casa. Nos enfrentábamos a dar un curso sobre modelos de gestión en cultura, arte y nuevas tecnologías, dentro del programa de la semana das artes visuais de Recife.

En el aeropuerto nos esperaba nuestra asistente durante esos días, Greisy Kelly y un taxi personal. Sus padres siguiendo la inestimable tradición de poner nombres "de oído" le pusieron el nombre de la recordada actriz. Pero tal como les sonaba en el momento de inscribirla en el registro. La chica sólo quería que la llamáramos Kelly…

Durante esos cuatro días en Brasil, todo lo que vi eran contrastes. Muchos. Una enorme diferencia social. Y también vi mucho miedo. Mucho! No nos dejaron ni un momento, siempre fuimos acompañados a todas partes. Salíamos de la Pousada con el de seguridad hasta la puerta del taxi, a unos cinco metros. Dábamos el curso en la parte vieja de la ciudad, en un centro cultural, alrededor teníamos un mercadillo al aire libre que se extendía por una área enorme, gigantesco. De todo se podía encontrar, la base de una economía sumergida a flote e importatísima.

Las diferencias sociales eran patentes en todas partes… grandes edificios bien vigilados al lado de zonas de barracas, pegados pared con pared. No paseamos en ningún momento solos. Nosotros lo pedíamos, la gente nos decía si estábamos locos… creo que lo comenté… tienen un contador de asesinatos en medio de la ciudad, el 9 de setiembre a las 19 horas había 9 asesinados en lo que se llevaba de día, 91 en lo que se llevaba de mes… a unos 10 diarios!!!

Favelas en el rio

Favelas en el rio

En ningún momento tuvimos sensación de inseguridad, ni vimos malas caras ni actitudes amenazantes ni nada… sólo gente muy pobre… sobreviviendo…

Dimos el curso a gestores culturales, algunas con síndrome de funcionarias, otras más activas. Salió todo bien. El curso fue genial, éramos tres, Pep y yo y un invitado que decidimos nosotros, Ricardo Ribemboim director de una empresa de gestao cultural de Sao Paulo (Base7), megasuperconectado y con mucho dinero. Nos hizo de cicerone. Nos llevó a los mejores restaurantes de Recife, nos llevó a inauguraciones de galerías, museos… nos conectó con artistas, con políticos… nos
trataron súper bien. Ese hombre es una máquina.

Fuimos al restaurante "e", el más caro, el más in… de todo recife, el cocinero trabajó con Ferran Adrià (alguien lo conoce a este?)… camaroes con arroz rojo y salsa funghi… pétalos de rosa en la pica de lavarse las manos del lavabo… 
Estuvimos en una creperia, dentro de un recinto vallado y vigilado, dónde había otros dos restaurantes… se podía cenar tranquilo… Hay gente que va a buscar a sus hijos al cole con una persona con pistola que la acompaña "por si acaso"…
Si, mucho high en Recife… hasta que una de las alumnas del curso nos dice: "ya esta bien de ver lo mejor… también tenéis que ver lo peor". Nos propuso ir a visitar una favela de
las más desestructuradas para ver un proyecto de unos chicos que habían hecho un estudio de grabación de música en una barraca. Bien, creo que fue lo más impactante y emocionante de todo el viaje, la hora y media que estuvimos allí. Quedamos con Queca (el alma matter del proyecto) fuera de la favela. Nos salió a buscar. La chica que nos acompañaba estaba paralizada por el miedo, ella hasta hacía un año había estado trabajando como dinamizadora cultural en esa comunidad y tuvo que dejarlo por amenazas de los traficantes. Volver le ponía los pelos de punta, tenía mucho miedo.
Entramos con dos coches, ya nos habían advertido que o lleváramos ni gafas de sol, ni bambas, ni relojes, ni anillos, nada… que llamara la atención… yo iba con las sandalias de verano. Llevé a cámara de fotos pequeña en el bolsillo porque se disimulaba dentro de la mano, y con los chicos que nos acompañaban no debíamos temer nada.

Barraca estudio de grabación

Barraca estudio de grabación



Des de dónde dejamos los coches hasta la barraca anduvimos unos cinco minutos. Hacía muchos años que no veía tanta miseria. Mucha. Es muy fuerte. lo primero que vimos un niño de unos quince años travestido… niños pequeños de unos cuatro años corriendo
descalzos y sucios por encima de la basura que era la base del suelo que pisábamos. La favela esta construida encima de una zona de
manglares, un pequeño río cruza las autoconstrucciones… este río en gran parte es sólido de la basura que acumula. En algunas partes ardía. El olor era insoportable.

Un rincón de la favela

Un rincón de la favela



El proyecto es impresionante, esos chicos luchan contra el crac y los mierdas que llevan tanta droga a golpe de música… low-tech y grabaciones, hasta se hacen sus propios videoclips (OS MAGNATAS DA BEIRA-MAR)… me regalaron unas grabaciones… impresionantes!

La tecnología que sirve para grabar la música, duplicar los cd, etc...

La tecnología que sirve para grabar la música, duplicar los cd, etc...



Vi un colibrí entre tanta miseria.
Volvimos al coche y ya el espectáculo cobró dimensiones dantescas… la favela estaba en plena ebullición de trabajo, entraban carros cargados de basura que recogían por las calles de Recife, y allí mismo la
seleccionaban, parte iba a seguir alimentando el suelo, otra al montón del plástico, otra al montón de comestible, otra con el montón de
restos… otros arreglando y soldando nuevos carros que serán tirados por niños de 11 a 14 años… en lo que se puede llamar esquina unos vendiendo crac y otros esnifando… la gente estaba trabajando…

Salimos de allí con el alma en los pies… y directos al hotel a buscar las maletas para ir al aeropuerto y coger el avión que haciendo escala en Lisboa nos dejaría en Barcelona a media mañana del día siguiente…

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Chile tiene una característica extraña, al menos des de la óptica de mi occidentalismo exacervado… tiene lo que llaman "cafés con piernas", són cafeterias dónde los hombres entran a tomar café, en algunos de pie sin mesas, otros con mesas, sillas y hasta reservados… bien, se trata de cafés con acceso público, muchos muy abiertos (puertas, cristaleras…) dónde básicamente te atienden camareras justitas de ropa, o con la ropa muy ajustada… a veces a parte del café también te dan conversación… van a comisión claaaarooo! 10.000 pesos por una visita al reservado… no… no lo probé pero recordad que yo no iba sólo…

Valparaíso tiene una tradición musical enorme. Antes de que el canal de panamá estuviera abierto los barcos iban por el estrecho de magallanes, que es una especie de laberinto peligrosísimo… los marineros lo cruzaban apretando los esfínteres con incesante tensión y Valparaíso era el puerto al que llegaban si lograban pasar, ya con todo destensado les salía cantar canciones de amor a Valparaíso… ahora hay concursos de rock de canciones a Valpo.

Volví a Santiago en autobús el jueves ya que el viernes 5 de setiembre cogíamos otro avión. Acumulando conocimiento y emociones pasé la noche en el mismo hotel al que llegué. El viernes nos levantamos para coger un avión hacia Buenos Aires… miiiii buenos aaaaairessss queriiiidooooo (a ritmo de tango).

Llegamos a Ezeiza dónde nos esperaba un chófer para llevarnos al hotel. Estuvimos una hora para llegar, diossss que caos circulatorio la Avenida Callao… BsAs es una ciudad sorprendente, muy, pero que muy occidental, giraba una esquina y creía estar en Madrid, ahora la otra esquina y era Paris, ahora por el otro lado y se parecía a Barcelona…
La lástima és que estuvimos muy poco tiempo, hacía mucho frío (5 grados), llovía… pero pudimos ver muchas cosas… calle corrientes,
plaza de mayo, casa rosada, el puerto, recoleta, la tumba de evita, el partido argentina-paraguay en un bar, librerias de viejo, un teatro
convertido en libreria dónde la gente puede coger libros y sentarse a leerlos (sin comprarlos) en cualquier palco… ver el cartel del
estreno (ese mismo dia!!!!) del último espectáculo de Les Luthiers – Lutherapia…

Cenamos con unos artistas-arquitectos geniales, en un asador criollo, entre tres nos metimos un variado para cuatro personas… tremenda noche la que pasé!!! el bife, la morcilla, las costillas… uffff!!

A la mañana siguiente la experiencia más emocionante de todo el viaje me esperaba en el hall del hotel. Había quedado a través de mi madre con su prima hermana. Una señora de 75 años que hace 55 emigró con sus padres a BsAs huyendo de la represión de sindicalistas por parte del franquismo. Des de pequeño siempre había soñado que si alguna vez iba allí quería conocer a esta mujer. La historia siempre a rondado en las tertúlias familiares post-comidas de domingo.

55 años después me encuentro con la prima hermana de mi madre

55 años después me encuentro con la prima hermana de mi madre

Me encontré una señora mayor que parecía arrancada de la plaza de mayo, con un catalán dulce como un dulce de leche, y un castellano muy
argentiiiinooo. Un sol. Me explicó su vida en 45 minutos, explicándome cosas de mi família como si yo fuera un extraño que no supiera nada… me pareció espectacular y encantadora. Mi madre me había dado un verge de montserrat para darsela… es una señora creyente… esta sola…

El domingo nos levantamos a las 3,30 de la madrugada para coger un avión hacia Recife, Brasil, última etapa del viaje.

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Cogimos el autobús a Valparaiso des de la estación que hay a la salida de Santiago, al final de la línea roja del metro. Pajaritos creo que era la estación.

Un viaje cómodo de 100 y algo kilómetros… viendo el paisaje… viñedos de Casa Blanca… y acercándonos al mar… al pacífico… dicen que huele diferente, que no hace el mismo olor de mar que en el mediterráneo, ni el atlántico… eso dicen los de allí… lo comprobé y si "pacific smell diferent"… es como un olor verdeazulado profundo lleno de algas…

Valparaíso

La estación de autobuses de Valparaiso es como un mercado… lleno de paradas pequeñas que te venden pasajes a lugares desconocidos y con nombres largos y extraños… nos vinieron a recoger en coche… pensaba que sería una ciudad más pequeña, me equivoqué. Valparaiso es una ciudad enorme… en extensión a lo largo de la costa, se desdibuja en el horizonte y se entrecruza y mezcla con Viña del Mar… llegando a formar una unidad simbiótica de decadencia y modernidad… Valparaiso es patrimonio de la humanidad. Es una ciudad asentada en el plano (el puerto) y los cerros que lo rodean… (Cerro Concepción, Cerro Ex-cárcel…)… es como si collserola entero estuviera urbanizado con sus calles, sus casas… las calles de los cerros son abismales, pendientes del 40% o más… por dónde suben todo tipo de coches, autobuses, colectivos (que son unos taxis divertidísimos que se comparten y que paran dónde les indicas… y que cada cual paga por que lo lleven dónde dice… tienen paradas y la gente hace cola para cogerlos…).

En Valparaíso estuvimos alojados en un B&B precioso en el cerro concepción… una casita de color amarillo fortísimo con vistas al mar, toda la casa de madera y con chapa pintada como fachada, típico anti-frío… el bar de abajo de la casa siempre ponía jazz… y con cerveza "del puerto"… los de Valpo son "porteños".

Hotel dónde me alojé

Hotel dónde me alojé

Tuvimos muchísimas reuniones maratonianas con todos los sectores de las insdústrias creativas de Valparaíso. Reuniones de más de 2 horas.
Con la gente del Teatro, de la Edición, los Artistas Visuales, con los Músicos… para poder perfilar bien nuestra investigación y nuestra
posterior propuesta de proyecto piloto.

Pudimos visitar sitios emblemáticos… La Sebastiana, la casa de Neruda. Teatros, estuvimos en el museo del títere y del clown, viendo una obra y compré allí una "títere de dedo" del Jack de "Pesadilla
antes de Navidad de Tim Burton", superpreciosa y bien hecha…

Encontré y conocí a gente increíble con la que ahora mantengo relación e-pistolar, Federico Botto, gerente del festival de cine de Viña del Mar, Paulina coordinadora del museo del títere, Rocío la mitad de escenalborde… la otra mitad su pareja un tipo genial, Ivan.

El último día estube comiendo con los jefes de los chicos que nos montaron la agenda de reuniones y que son los que en un futuro desarrollarán la propuesta que nosotros hagamos… uno de los mejores restaurantes de Valpo… adivináis el hilo musical del restaurante? Camarón de la Isla!!!

Los vinos chilenos son curiosos… su trabajo de elaboración es diferente, toman una uva y no mezclan como aquí… si es merlot es merlot puro… nosotros tenemos vinos merlot-garnatxa…

Valpo me gustó mucho, bullicio en la calle, gente pa'rriba, pa'bajo… vi por
primera vez una tanqueta de antidisturbios… de las que salían por la tv cuando pinocho se cabreaba… dan miedo. La gente les tiene respeto a los "pacos". La ví porque estaban escoltando una manifestación de gays y lesbianas… el 90% eran adolescentes… pero es que Valpo, tiene tradición de ciudad conservadora y tenían que estar los "Pacos" por si pasaba algo…

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Salgo de Barcelona en AVE a Madrid para coger un avión que me llevará a Santiago de Chile. Mi primer vuelo transatlántico. Mientras sobrevuelo los andes me olvido de lo incómodo que ha sido dormir y viajar en ese avión. Me olvido porque esta ameneciendo y el espectáculo es precioso, vale la pena.

Santiago de Chile es una ciudad enorme, muy grande, inmensa. Las distancias se dilatan, todo se alarga, hay que hacer cálculos de tiempo para desplazarse y ser puntual a las reuniones programadas.

El metro es aquel que de pequeño me fascinó en París. Tiene ruedas neumáticas.

Santiago es una ciudad con muchos habitantes. Unos tres millones en lo que es la ciudad pero su arco metropolitano debe tener unos seis millones.

La ciudad tiene un aspecto descuidado, casi decadente. Pero hay una movida cultural muy interesante para revitalizar ciertas partes, ciertos barrios.

En las afueras hay bastantes barrios de autoconstrucción. Me da la sensación de estar en una ciudad "patchwork"… cada parte de la ciudad tiene sus diferencias con la de al lado. Una ciudad que ofrece varias caras.

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Cruzar el Atlántico sigue siendo un sueño… De momento…