En Buenos Aires había quedado para hacer el freaky y jugar unas partidas de othello con colegas de allí, vamos algo habitual entre los jugadores de este inestimable juego japonés. Pero hablando con Daniel, mi contraparte, decidimos dejarlo para otra ocasión. El se encontraba a hora y media de mi hotel (eran las nueve de la noche) y yo debía levantarme a las 3:30 de la madrugada para coger el avión para Recife. Así que se frustró mi velada. Nuestro vuelo salía a las seis y llegar a Ezeiza es como mínimo una odisea de una hora.
Como cuando la llegada, usamos el servicio de transfer del hotel. Nos despedimos de Buenos Aires haciendo un café en el aeropuerto. Ni tango, ni bandoneón, ni madres del pañuelo blanco… frío y lluvia. Tengo que volver.
Cogimos el vuelo a Recife pensando que sería un vuelo directo, pero no! Resulta que era un avión-autobús. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba. Aterrizamos en Sao
Paulo, del que sólo vimos el aeropuerto, bajó pasaje, subió pasaje. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color
amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba. Aterrizamos en Salvador de Bahía, del que sólo vimos que el paisaje empezaba a ser diferente, como con más palmeras. Bajó pasaje, subió pasaje, cada vez eramos menos dentro del avión. Al despegar desayunamos comida de avión, es decir, algo de color amarillento indefinido dentro de un otro algo en forma de panecillo o al menos lo intentaba, por tercera vez!!!

Plaza central del Recife antiguo
Al final llegamos a Recife, según nos habían avisado la ciudad más peligrosa de Brasil… superando Sao Paulo y Rio… Tanto Pep (mi compañero durante todo el viaje) como yo, estábamos agotados, queríamos que se acabara pronto y volver a casa. Nos enfrentábamos a dar un curso sobre modelos de gestión en cultura, arte y nuevas tecnologías, dentro del programa de la semana das artes visuais de Recife.
En el aeropuerto nos esperaba nuestra asistente durante esos días, Greisy Kelly y un taxi personal. Sus padres siguiendo la inestimable tradición de poner nombres "de oído" le pusieron el nombre de la recordada actriz. Pero tal como les sonaba en el momento de inscribirla en el registro. La chica sólo quería que la llamáramos Kelly…
Durante esos cuatro días en Brasil, todo lo que vi eran contrastes. Muchos. Una enorme diferencia social. Y también vi mucho miedo. Mucho! No nos dejaron ni un momento, siempre fuimos acompañados a todas partes. Salíamos de la Pousada con el de seguridad hasta la puerta del taxi, a unos cinco metros. Dábamos el curso en la parte vieja de la ciudad, en un centro cultural, alrededor teníamos un mercadillo al aire libre que se extendía por una área enorme, gigantesco. De todo se podía encontrar, la base de una economía sumergida a flote e importatísima.
Las diferencias sociales eran patentes en todas partes… grandes edificios bien vigilados al lado de zonas de barracas, pegados pared con pared. No paseamos en ningún momento solos. Nosotros lo pedíamos, la gente nos decía si estábamos locos… creo que lo comenté… tienen un contador de asesinatos en medio de la ciudad, el 9 de setiembre a las 19 horas había 9 asesinados en lo que se llevaba de día, 91 en lo que se llevaba de mes… a unos 10 diarios!!!

Favelas en el rio
En ningún momento tuvimos sensación de inseguridad, ni vimos malas caras ni actitudes amenazantes ni nada… sólo gente muy pobre… sobreviviendo…
Dimos el curso a gestores culturales, algunas con síndrome de funcionarias, otras más activas. Salió todo bien. El curso fue genial, éramos tres, Pep y yo y un invitado que decidimos nosotros, Ricardo Ribemboim director de una empresa de gestao cultural de Sao Paulo (Base7), megasuperconectado y con mucho dinero. Nos hizo de cicerone. Nos llevó a los mejores restaurantes de Recife, nos llevó a inauguraciones de galerías, museos… nos conectó con artistas, con políticos… nos
trataron súper bien. Ese hombre es una máquina.
Fuimos al restaurante "e", el más caro, el más in… de todo recife, el cocinero trabajó con Ferran Adrià (alguien lo conoce a este?)… camaroes con arroz rojo y salsa funghi… pétalos de rosa en la pica de lavarse las manos del lavabo…
Estuvimos en una creperia, dentro de un recinto vallado y vigilado, dónde había otros dos restaurantes… se podía cenar tranquilo… Hay gente que va a buscar a sus hijos al cole con una persona con pistola que la acompaña "por si acaso"…
Si, mucho high en Recife… hasta que una de las alumnas del curso nos dice: "ya esta bien de ver lo mejor… también tenéis que ver lo peor". Nos propuso ir a visitar una favela de
las más desestructuradas para ver un proyecto de unos chicos que habían hecho un estudio de grabación de música en una barraca. Bien, creo que fue lo más impactante y emocionante de todo el viaje, la hora y media que estuvimos allí. Quedamos con Queca (el alma matter del proyecto) fuera de la favela. Nos salió a buscar. La chica que nos acompañaba estaba paralizada por el miedo, ella hasta hacía un año había estado trabajando como dinamizadora cultural en esa comunidad y tuvo que dejarlo por amenazas de los traficantes. Volver le ponía los pelos de punta, tenía mucho miedo.
Entramos con dos coches, ya nos habían advertido que o lleváramos ni gafas de sol, ni bambas, ni relojes, ni anillos, nada… que llamara la atención… yo iba con las sandalias de verano. Llevé a cámara de fotos pequeña en el bolsillo porque se disimulaba dentro de la mano, y con los chicos que nos acompañaban no debíamos temer nada.

Barraca estudio de grabación
Des de dónde dejamos los coches hasta la barraca anduvimos unos cinco minutos. Hacía muchos años que no veía tanta miseria. Mucha. Es muy fuerte. lo primero que vimos un niño de unos quince años travestido… niños pequeños de unos cuatro años corriendo
descalzos y sucios por encima de la basura que era la base del suelo que pisábamos. La favela esta construida encima de una zona de
manglares, un pequeño río cruza las autoconstrucciones… este río en gran parte es sólido de la basura que acumula. En algunas partes ardía. El olor era insoportable.

Un rincón de la favela
El proyecto es impresionante, esos chicos luchan contra el crac y los mierdas que llevan tanta droga a golpe de música… low-tech y grabaciones, hasta se hacen sus propios videoclips (OS MAGNATAS DA BEIRA-MAR)… me regalaron unas grabaciones… impresionantes!

La tecnología que sirve para grabar la música, duplicar los cd, etc...
Vi un colibrí entre tanta miseria.
Volvimos al coche y ya el espectáculo cobró dimensiones dantescas… la favela estaba en plena ebullición de trabajo, entraban carros cargados de basura que recogían por las calles de Recife, y allí mismo la
seleccionaban, parte iba a seguir alimentando el suelo, otra al montón del plástico, otra al montón de comestible, otra con el montón de
restos… otros arreglando y soldando nuevos carros que serán tirados por niños de 11 a 14 años… en lo que se puede llamar esquina unos vendiendo crac y otros esnifando… la gente estaba trabajando…
Salimos de allí con el alma en los pies… y directos al hotel a buscar las maletas para ir al aeropuerto y coger el avión que haciendo escala en Lisboa nos dejaría en Barcelona a media mañana del día siguiente…
