01.09.2008
11.000 kilometros me separan de mi casa en Barcelona. Es la primera vez que he cruzado un gran mar y he recorrido esta distancia en avión. No añadiré ningún detalle de la incomodidad del vuelo en clase turista. He llegado a Santiago de Chile a seis grados de temperatura, pero no hace frío.
En el hotel no tenían preparadas las habitaciones, hemos dejado las maletas en consigna y a patear la ciudad… es enorme, y hemos utilizado un coche para desplazarnos.
Me he reencontrado con mis amigos Cristobal y Maria José y su lindo pequeñín Baltazar.
La ciudad es extraña, una mezcla de decadencia y modernismo se entrelazan por sus paredes y sus aceras.
Hemos comido en el mercado como me recomendó Arturo, y ha sido genial.

La Peluquería Francesa
Pisco sour
Chupe de loco
Chivite
Gambas ají
Cerveza
Pan
y más….
