13.08.2008
Me hubiera gustado imaginar mi vuelta a la ciudad eterna de la manera en que realmente ha pasado. Hace cuatro años tuve que ir a Roma por trabajo, no me hacía mucha gracia, pero me encandiló.
Una suite de un hotel al lado de la Fontana di Trevi… y gozar del calor romano, de sus piedras y sus siglos de historias y leyendas. Hemos visitado casi todo, pero viendo poco "arte". Viajar con tu hijo te da una dimensión diferente de la ciudad, no eres el típico turista, ves cosas a través de sus ojos que de otra manera no verías.
Los ojos de un niño.
