Texto introductorio y reflexivo
Este texto forma parte de un libro que publicó la Asociación Profesional de Gestores Culturales de Catalunya sobre e-cultura. Un libro con licencia Creative Commons.
Este texto forma parte de un libro que publicó la Asociación Profesional de Gestores Culturales de Catalunya sobre e-cultura. Un libro con licencia Creative Commons.
Dominique Wolton en su libro “Internet y después…?” nos realiza una importante reflexión alrededor de la sociedad de la información y la revolución de la comunicación. Intenta enfocar su estudio dentro de un marco más amplio de teoría de la comunicación procurando no confundir progreso tecnológico y mejora de la comunicación. Para Wolton, estas dos cosas no son correlativas, casi al contrario. La intención última del estudio es devolver la confianza a todos aquellos que se han dejado influir por la velocidad y creen estar desfasados, ya que, dice, la ideología técnica de hoy es tanto o más peligrosa que las tiranias del pasado.
Subsol, la conexión rumana de un proyecto transnacional
En el nuevo universo digital las fronteras nacionales sólo son nudos virtuales conectados con otros puntos de una red inabarcable donde todas las líneas se entrecruzan. Algo parecido ocurre con subsol, un webzine (http://subsol.c3.hu) sobre arte y cultura en la sociedad de la información que se gestó en Bucarest (Rumania), se aloja en un servidor húngaro, utiliza como idioma el inglés y se nutre, entre otras cosas, de las experiencias de un encuentro de artistas y creadores que tiene lugar cada mes de septiembre en Zagreb (Croacia).
Joanne Richardson es un claro ejemplo de esa eslasticidad cultural y geográfica: nació en Rumania, pero ha vivido durante 20 años en EE.UU y pasa largas temporadas en otros países como Hungría o Croacia. Es una de las fundadoras de este webzine y su principal activo en la actualidad.
Subsol, que significa sótano en rumano, surgió a finales del año 2000 tras una agitada reunión en Bucarest de un grupo de amigos que decidieron poner en marcha una publicación on-line en la que sólo escribiera gente involucrada directamente en los procesos de producción creativa. “Nada de críticos que hablasen del trabajo de otros”, explicó Joanne Richardson durante su intervención en el taller celebrado en el Aula del Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía.
En los dos números que han aparecido hasta la fecha se incluyen textos procedentes de Europa, Asia y América que, dentro de su diversidad, tienen un denominador común: una visión crítica del arte y la sociedad contemporánea. Muchos de estos textos han sido traducidos al rumano en la revista offline Balkon, un proyecto muy vinculado a Subsol con el que Richardson colabora habitualmente. Además el webzine realiza una amplia cobertura de otros eventos afines como una iniciativa que reúne anualmente en Zagreb a numerosos creadores cuyos trabajos exploran las interacciones entre arte y nuevas tecnologías.
Neural, una revista sobre las aplicaciones culturales de las nuevas tecnologías
El auge del movimiento ciberpunk, el escenario de las BBS y (primeras comunidades virtuales) y la música electrónica italiana (muy influida por la escena techno de Detroit) fueron los pilares que originaron la creación de Neural (http://www.neural.it) en noviembre de 1993, sólo cinco meses después de la aparición Wire. En la actualidad se publica trimestralmente y cuenta con una plantilla fija de cuatro personas.
Desde los primeros números en papel se apostó por un diseño que remitiera a los nuevos medios digitales, con una numeración en código binario y la búsqueda de sensorialidad a través de recursos como los esterogramas (dibujos que ocultan efectos tridimensionales) y otros efectos ópticos. El objetivo de Neural era y es analizar las aplicaciones culturales de las nuevas tecnologías, prestando especial atención al caso concreto de Italia, para “materializar virtualmente, subrayó Alessandro Ludovico (fundador de Neural), uno de los lemas más emblemáticos de los movimientos alternativos de la década de los 90: piensa globalmente, actúa localmente”.
En este sentido Alessandro Ludovico recordó que el diseño y la selección de contenidos de Neural ha evolucionado mucho en sus nueve años de existencia, pero siempre atendiendo a la filosofía contestataria que motivó la creación de la revista. Neural ha colaborado en la organización de ciberhuelgas, hackmeeting (reuniones de hackers) e incluso ha puesto en circulación sellos falsos que ironizan sobre los derechos de autor.
La web de Neural (http://www.neural.it) – que en la actualidad alberga alrededor de 2000 páginas – se puso en marcha en 1997 y desde noviembre de 2000 se actualiza diariamente. A pesar de que la mayor parte de su contenido está sólo disponible en italiano, buena parte de las visitas que recibe procede de ordenadores ubicados en otros países (entre ellos muchos españoles). Ludovico advierte que la apuesta clara que Neural está haciendo para desarrollar su versión on-line no supone que la revista en papel se vaya a eliminar. “El papel, señaló, es el único medio orgánico que nos queda en la era de la edición Post-Media, el único que nos da la certeza de que nuestros textos no van a desaparecer”.
Mediateca/Acoustic Space, laboratorio de investigación acústica
En la segunda mitad de la década de los 90 había en Riga (la capital de Letonia) mucha gente trabajando con Internet y las nuevas tecnologías, sobre todo en temas de investigación sonora y net radios. En ese contexto surgió el Centro para una Cultura de los Nuevos Medios RICX (http://www.rixc.lv/) con la idea de servir de plataforma de difusión y punto de encuentro de esa inquieta escena creativa. Las actividades del RICX se han consolidado y se planea inaugurar a corto plazo una nueve sede que funcione a la vez de oficina y como espacio para organizar todo tipo de eventos culturales, desde sesiones de djs a seminarios o talleres.
Uno de los proyectos más emblemáticos de RICX es Media Lab, un espacio concebido para que artistas de distintas disciplinas (vídeo, audio, cd-rom, audio, diseño web, música electrónica) puedan intercambiar impresiones, buscar información y desarrollar propuestas conjuntas. “Pero el proyecto del RICX, señaló Ieva Auzina (una de las responsables del centro), que más expectativas ha generado tanto a nivel local como internacional es el Acoustic Space Lab (http://acoustic.space.re-lab.net/lab), un programa de cooperación a largo plazo entre distintas organizaciones que están investigando las nuevas posibilidades del sonido digital y la tecnología streaming (aplicación para escuchar on-line con rapidez y calidad audio, sin necesidad de descargarse ningún archivo en el ordenador). Este Laboratorio Acústico aprovecha unas instalaciones heredadas de la época soviética: una enorme antena que se utilizaba con fines militares.
RICX también dispone de una publicación – tanto en papel como electrónica – en la que se informa sobre las distintas iniciativas del centro y a la vez se ofrece una agenda de eventos culturales y una serie de artículos sobre temas como las radios en Internet o el net art. Hasta la fecha se han editado tres números, con 1.000 ejemplares cada uno, y para el próximo se ha optado por transformar el formato (se publicará como un libro) para adaptarse al tema que se aborda: el Acoustic Space Lab. La versión electrónica está diseñada para permitir que los usuarios puedan modificar on-line parte de los contenidos de la página.
De:bug, un magazine sobre cultura digital y música electrónica
Tras la caída del Muro de Berlín, la escena cultural berlinesa ha vivido un momento muy especial potenciado por los alquileres baratos y la inversiones que ha propiciado el boom de la nueva economía. Todo ello ha permitido que surjan numerosos proyectos que trabajan en una zona intermedia entre el ambiente puramente profesional y la cultura underground, con oficinas decoradas como galerías de arte y multitud de empresas jóvenes que no se rigen por un horario laboral convencional. En este contexto nació a principios de 1998 de:bug (http://www.de-bug.de), una publicación sobre cultura digital y artes multimedias que pretende ofrecer “una crítica optimista de las nuevas tecnologías”.
La revista – que fue creada por un grupo de editores musicales, periodistas y diseñadores gráficos procedentes de la revista Frontpage – al principio se llamaba buzz y se distribuía gratuitamente por tiendas de discos y clubs. Con una plantilla inicial de siete personas, de:bug logró hacerse un hueco en un mercado muy competitivo y entrar en una cadena de distribución profesional. “Somos lo que podría describirse como unos profesionales idealistas, señaló Mercedes Bunz (una de las redactoras de la revista), una actitud que nos ha permitido sobrevivir a la crisis de la nueva economía”. Así, de:bug se financia gracias a la publicidad pero no ha caído en la tentación de otras publicaciones de tendencias de camuflar intereses puramente comerciales en reportajes periodísticos
de:bug se dirige a dos tipos de públicos fundamentales: por un lado, lectores interesados en las aplicaciones tecnológicas (desde el e-comerce a la telemedicina); por otro, aficionados a la música electrónica y la cultura de clubs. Para Sascha Kösch, editor de de:bug, uno de los retos principales de la revista es intentar articular los contenidos de forma que se logre interesar y fidelizar a ambos públicos.
La apuesta por un diseño experimental y dinámico ha sido siempre una de las principales apuestas de este magazine germano que en su versión en papel está dividido en cuatro librillos independientes. “En cada ejemplar, asegura Sascha Kösch, probamos nuevos modelos de diseño y la maquetación ha ido transformándose continuamente a lo largo de los 59 números que hemos publicado hasta la fecha”. de:bug cuenta también con unaversión on-line (http://www.de-bug.de) cuyo diseño es mucho más sencillo y evita conscientemente experimentos y piruetas visuales que dificulten la navegación. Conciben la web como “una herramienta adicional” de la revista en papel, reproduciendo sólo una selección de los textos pero añadiendo secciones independientes (noticias) y apostando sobre todo por la interactividad con los lectores (disponen de numerosas listas de correos sobre temas diversos).
Hoy en día se publican, en todas partes del mundo, una diversidad de periódicos y revistas que tratan sobre la cultura electrónica, el arte, el diseño, la cultura de clubs, la música, los temas de género y las políticas de internet. Todas ellas son importantes para articular una cultura digital nueva y emergente; llegar a un público variado así como a las personas que trabajan en el campo de los medios de comunicación audiovisuales y las nuevas tecnologías. Pero no sólo se publica en papel. El mundo digital y electrónico abre sus fronteras a un sín fin de posibilidades. Se trata de un nuevo modo de publicar, raya el “make your self”. Hay toda una serie de softwares sociales que permiten facilitar procesos de cooperación y debate entre distintas publicaciones o individuos.
La pieza clave ahora está en analizar los aspectos prácticos en torno al diseño, la publicación digital, la gestión y agrupación de contenidos, la financiación y distribución, la relación entre las publicaciones en la red y fuera de la red.
Publicaciones que abordan desde una óptica multidisciplinar y crítica diversos aspectos relacionados con la emergente cultura digital: el net art, la música electrónica, el activismo en la Red, la cultura de clubs o la creación de nuevos espacios mediáticos. Bajo la denominación edición Post-Media se agrupan proyectos editoriales (periódicos y revistas en papel, e-zines y portales en Internet) que surgen desde contextos culturales específicos pero que responde a un mismo fenómeno social que trasciende fronteras geográficas e idiomáticas: la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana y su importancia en la configuración de nuevas prácticas culturales y artísticas.