De:bug, un magazine sobre cultura digital y música electrónica
Tras la caída del Muro de Berlín, la escena cultural berlinesa ha vivido un momento muy especial potenciado por los alquileres baratos y la inversiones que ha propiciado el boom de la nueva economía. Todo ello ha permitido que surjan numerosos proyectos que trabajan en una zona intermedia entre el ambiente puramente profesional y la cultura underground, con oficinas decoradas como galerías de arte y multitud de empresas jóvenes que no se rigen por un horario laboral convencional. En este contexto nació a principios de 1998 de:bug (http://www.de-bug.de), una publicación sobre cultura digital y artes multimedias que pretende ofrecer “una crítica optimista de las nuevas tecnologías”.
La revista – que fue creada por un grupo de editores musicales, periodistas y diseñadores gráficos procedentes de la revista Frontpage – al principio se llamaba buzz y se distribuía gratuitamente por tiendas de discos y clubs. Con una plantilla inicial de siete personas, de:bug logró hacerse un hueco en un mercado muy competitivo y entrar en una cadena de distribución profesional. “Somos lo que podría describirse como unos profesionales idealistas, señaló Mercedes Bunz (una de las redactoras de la revista), una actitud que nos ha permitido sobrevivir a la crisis de la nueva economía”. Así, de:bug se financia gracias a la publicidad pero no ha caído en la tentación de otras publicaciones de tendencias de camuflar intereses puramente comerciales en reportajes periodísticos
de:bug se dirige a dos tipos de públicos fundamentales: por un lado, lectores interesados en las aplicaciones tecnológicas (desde el e-comerce a la telemedicina); por otro, aficionados a la música electrónica y la cultura de clubs. Para Sascha Kösch, editor de de:bug, uno de los retos principales de la revista es intentar articular los contenidos de forma que se logre interesar y fidelizar a ambos públicos.
La apuesta por un diseño experimental y dinámico ha sido siempre una de las principales apuestas de este magazine germano que en su versión en papel está dividido en cuatro librillos independientes. “En cada ejemplar, asegura Sascha Kösch, probamos nuevos modelos de diseño y la maquetación ha ido transformándose continuamente a lo largo de los 59 números que hemos publicado hasta la fecha”. de:bug cuenta también con unaversión on-line (http://www.de-bug.de) cuyo diseño es mucho más sencillo y evita conscientemente experimentos y piruetas visuales que dificulten la navegación. Conciben la web como “una herramienta adicional” de la revista en papel, reproduciendo sólo una selección de los textos pero añadiendo secciones independientes (noticias) y apostando sobre todo por la interactividad con los lectores (disponen de numerosas listas de correos sobre temas diversos).