Secante cultural – Intersección entre arte y centros culturales, dos puntos de innovación

A modo de explicación del título, la secante es la línea que corta una circunferencia en dos puntos. Cuando estos puntos se acercan entre si hasta ser uno sólo, se convierte en tangente. Imaginaros los centros culturales como la circunferencia y los puntos secantes como el arte y la innovación.

Metáfora a parte. Los centros culturales, concepto amplio que engloba muchos tipos diferentes de “instituciones”, están situados ante el reto de la innovación. El concepto de innovación se ha ido introduciendo en el ámbito de la cultura trayendo consigo toda una serie de “hábitos” o maneras de hacer provenientes del mundo empresarial al más puro estilo I+D de laboratorio. Evidentemente el sector cultural ha sacado provecho reformulando y apropiándose del concepto para darle una dimensión más adecuada a su propia realidad. Una deriva que se desprende de la innovación es la que plantea al propio sector como un espacio de producción y nos ofrece una visión de “industria” creativa. No producimos en cadena, más bien “es un espacio de producción de conocimiento fruto de procesos de cooperación e interacción entre diferentes agentes”[1]. Facilitar estos procesos de conexión entre las instituciones públicas, las universidades, los artistas, los agentes culturales y el sector privado creando espacios dónde la producción y la transferencia de conocimiento e ideas se diera de forma casi natural, debería ser el espíritu de la innovación en los centros culturales.

No nos engañemos, no es fácil llevar a cabo todos estos cambios. Estamos anclados en un proceso circular en el que los centros culturales deben conectar con su entorno local próximo. Esta es la dinámica que hay que dotar de innovación, la realidad que se debe reinventar. Es en este momento en que el arte o los procesos artísticos juegan un papel importante. Contamos con experiencias reales exitosas en las que la innovación y el proceso artístico convergen (Can Xalant en Mataró, Citilab Cornellà, Centro Colombo Americano de Medellín, Camon Alicante… y tantos otros).

Los tiempos y las personas cambian y con ellos la forma de comunicar y relacionarse y la manera de programar actividades culturales. Proximidad es la palabra clave para los centros culturales, hay que trabajar la globalización desde la perspectiva hiperlocal el conocimiento compartido, la inteligencia distribuida… Los espacios públicos se han convertido en espacios híbridos. La creación de nuevos espacios en los que la interacción conlleva una nueva actitud individual, política y colectiva. Una actitud que requiere de mecanismos de autoorganización no jerarquizada alejados de las tradicionales pirámides de decisión analógica[2].

Hay una perspectiva nueva que va de lo local a lo global y de esta a una muy diferente, la dimensión hiperlocal. Es la perspectiva del trabajo en red, lo hiperlocal, nos ofrece la posibilidad de tener un espacio social expandido desde el que podemos lograr una auténtica participación aumentada. Los procesos innovadores no se definen por la adaptación rápida de las nuevas tendencias sino por incorporar nuevos procesos.

Estoy hablando de acciones dentro del ámbito del desarrollo cultural comunitario. Los procesos artísticos no elitistas cumplen estas funciones cuando crean la relación entre las personas y su entorno cultural. Movilizan, activan, descubren, visibilizan, denuncian, crean, comparten…

Cada vez más los puntos que cruzan la circunferencia del día a día del centro cultural están más cerca. Se vuelven tangente. Es muy interesante el modo como el arte nos ayuda a comprender lo que está pasando en la tecnología, principalmente se nos revela un enlace –impensable antes- entre el arte y la tecnología. La confluencia cultura+arte+nuevas tecnologías se convierte en herramienta al alcance de los gestores culturales para la creación de procesos educativos, creativos y de democratización cultural.

¿Como se consigue? Desarrollando proyectos divulgativos y participativos que faciliten el acceso al capital cultural a toda la población. Proyectos que faciliten la inclusión social, estableciendo procesos de empoderamiento y de participación horizontal en los procesos digitales.

Las TIC’s no son un fin en si mismo sino una herramienta para desarrollar estos proyectos en formatos participativos.


[1] Extraído de un email de Yproductions (www.ypsite.net)


[2] Basado en un texto de José Ramón Insa para http://culturalocal.ning.com

One Comments

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