We are the copy and paste victims: cambio digital (I)

La Perimetral

Introducción

«New technology creates new rituals of behavior, new belief systems and new rites of passage. Technology happens not only within the social context but it creates NEW cultures, new social contexts.» Gillian Tett en el Blog NussbaumOnDesign

La tecnología se ha convertido en una pieza fundamental de cambio en nuestra sociedad. Este cambio que se refleja en términos estructurales lo podemos identificar como una nueva revolución, como lo fue la revolución industrial o la aparición de la imprenta en su momento, transformando nuestra sociedad de la comunicación y del conocimiento en la sociedad de la cultura digital.

Este «cambio digital» implica mucho más que todas las nuevas herramientas o dispositivos que nos conectan o nos mantienen permanentemente on-line, velocidad, facilidad de uso de la tecnología o grandes cantidades ingentes de información. La tecnología nos ha cambiado la manera de enfrentarnos al viejo proceso de pensar. El «cambio digital» está generando nuevas enfoques a nuestro trabajo diario, creando nuevas formas de ocio y tiempo libre, nuevas aproximaciones a la resolución de problemas, y como resultado de todo esto, nuevas maneras de construir y compartir conocimiento. La tecnología también ha invadido nuestro entorno más cercano, el de la creación cultural, desde la producción y la distribución hasta la participación. Convirtiéndose en algo cada vez menos lineal y que nos ofrece multitud de opciones abiertas.

Evidentemente este cambio genera preguntas, dudas, brechas y recelos en el ámbito de la cultura. Todo está por hacer, por responder, voy a dar pistas y orientaciones a través de ejemplos reales de la aplicación de las tic y de los nuevos paradigmas que genera la cultura digital en el desarrollo cultural comunitario.

Un acercamiento desde la filosofía 2.0

«El corazón del hombre contemporáneo es un gadget» @schuschny – Twit de Andrés Schuschny (Chile)

En estos momentos ya identificamos TIC’s con Internet, e Internet con web 2.0. Los noticiarios, los periódicos, la radio, los blogs… hablan sobre ello. Aparece en todos los medios de comunicación. Son conceptos que hemos incorporado a nuestro “mainstream” (a nuestro vocabulario habitual) de forma inmediata, aunque no sepamos realmente a que nos referimos.

Nos hemos preguntado durante los últimos cinco años, ¿qué es la web 2.0? La nomenclatura evidencia un cambio de versión, una actualización, una revisión. En el fondo se trata de un cambio de conceptos en la arquitectura de la web (más participativa) y en la tecnológica (modelos de negocio, empleo de las tecnologías). Creo que lo más interesante es saber qué se esconde detrás de este cambio para los usuarios.

Hace unos años, poco antes de la explosión de la burbuja .com, las personas que trabajábamos con internet (programadores, informáticos, gestores culturales, geeks…) teníamos miedo. Sí, teníamos miedo a que internet se convirtiera en una parcela privada dónde todo el contenido interesante estuviera controlado por las grandes corporaciones de la gestión de la comunicación y la información y tener que pagar por uso, por contenido y finalmente por todo. Por suerte para todos esto no ocurrió. Explotó la burbuja, que se convirtió en un fenómeno sociológico estudiado desde muchas perspectivas y disciplinas, sobretodo las económicas. Ahora nos volvemos a encontrar, casi como de un ciclo se tratara, ante la posibilidad de pérdida de la neutralidad de la red.

El usuario es el gran artífice de esta revolución que llamamos web 2.0, de este cambio de paradigma en la forma de relacionarnos cuando estamos conectados, este cambio en la forma de acceder al conocimiento. Los usuarios son los que acercaron la aguja a la burbuja para que explotara. Nos negamos a pagar por contenidos controlados, mediatizados y unidireccionales, nos negamos a pagar por aplicaciones que no respondían a nuestros intereses, a pagar por jugar, a pagar por compartir. Desde que empecé a usar internet siempre he pensado que habría que dar acceso ubicuo y universal a la red. Es una forma de luchar contra la brecha digital, favorecer la igualdad y trabajar en la democratización de la cultura. Aun no hemos llegado a un estadio completo, aun nos cobran por el acceso, pero poco a poco vamos acercándonos.

Creo que los usuarios han sido siempre conscientes de la filosofía abierta de la red, porque resulta ser algo innato a su creación. Los usuarios conformamos la mente de la red, su memoria, sus neuronas, su inteligencia… Los usuarios son los nodos reales de la red. Internet no se apaga nunca, existe, está allí. Se han abierto las puertas a un horizonte virtual. Ahora podemos decir que tenemos libertad de elección, elegimos dónde jugar y con quien, que aplicaciones usar, que páginas visitar… Los programadores han trabajado bien, han creado herramientas fáciles de aprender y usar, rápidas en cargar, sencillas… Ahora esto ocupa nuestro tiempo tanto de trabajo como de ocio.

Se ha ocupado un espacio que estaba libre esperando que le dieran uso. Las personas buscan comunidades afines para compartir, hacer, guardar, rehacer y volver a compartir… y la filosofía de la web 2.0 precisamente facilita todo esto.

Hay que tener claro que internet es una plataforma informática gigantesca que ofrece aplicaciones a las personas que se conectan a ella. Servicios de editores de texto (de suites ofimáticas completas), de álbumes de fotografías, de repositorios de vídeos, de almacenes de enlaces favoritos, y muchos más. Estas aplicaciones tienen características en común: compartir, crear comunidad, etiquetado…

El éxito de la web 2.0 se debe a proyectos digitales que han sido lanzados al estrellato por los propios usuarios, como en los casos de youtube, facebook o flickr, que no estarían dónde están si no los usáramos.

Por lo tanto lo que debemos apuntar como importante de la web 2.0 es que se basa en la participación. La «participación» se convierte en el segundo puntal de la red junto al «compartir«. Internet esta llena de herramientas que invitan a que se comparta hasta los más recónditos secretos. Esta suma: “aplicaciones” + “información añadida por los usuarios” es el cambio de paradigma de relación con la anterior versión de la red.

En la antigua internet el usuario se encontraba bajo la «tiranía» del webmaster y del equipo gestor de contenidos que a su vez estaban en manos de las corporaciones. Ahora se han invertido los papeles, remediando el concepto de red y de acceso. No hemos descubierto ningún lenguaje nuevo para programar, ni cambiamos los protocolos de transferencia de información, hemos cambiado la forma de utilizar los mismos lenguajes y la forma de ofrecer servicios a los usuarios de la red. Hemos simplificado lo complicado.

Quizá todo este mundo maravilloso se vuelva en contra nuestro. Puede ser. Las grandes corporaciones no desaprovechan las oportunidades, y claro, miles de personas que generan contenido para las páginas web de forma gratuita es una y muy grande. Pensadlo, miles de personas o usuarios que visitan páginas y dónde pasan mucho tiempo, un tiempo precioso y que son potenciales «visualizadores» de publicidad. El Shangri-la de la publicidad!

Quien dice grandes corporaciones también habla de gobiernos (hemos visto ejemplos actuales como el caso de China o Irán) y de todo aquel que quiera tender a dominar la información que corre por internet, ¿si la información es poder cómo poder controlar tal cantidad de información?

Pongamos un ejemplo sencillo, si 100 personas ven un incendio de un edificio de 15 plantas y en un momento se conectan a Flickr y suben tres fotografías cada una sobre ese evento, se convierten en reporteros ocasionales, y nos encontramos que tenemos 300 fotografías, es decir, un banco de datos de imágenes importante (teniendo cada una de ellas la posibilidad de entrar a formar parte de un fondo de escritorio, de aparecer en un blog acompañando una noticia, de aparecer en los telediarios, en el periódico en su versión on-line, etc…).

Compliquemos un poco más el ejemplo, si un decena de bloggers comentan una noticia pueden crear un estado de opinión entre sus lectores. Si estos mismos bloggers lo hacen pero esta vez a sueldo de una corporación pueden crear un estado de opinión para favorecer la posición en el mercado de un producto en concreto. La información en internet es moldeable y puede ser sesgada fácilmente. Se nos plantean dos retos en este punto, confiar en la inteligencia del usuario, educar para que el usuario sepa escoger.

La web 2.0 ofrece al usuario recuperar la capacidad de decisión. Decidir, decidir si contrasta la información que recibe por la pantalla, si se la cree, si no… decidir que hace con ella, como la utiliza para generar nueva información, si la redistribuye, si escribe una crítica, si…

Este nuevo marco contenedor nos ofrece facilidad, inmediatez, pertenencia (comunidad) y la idea de que llenamos nuestro tiempo de ocio con aquello que queremos hacer. Las personas se han empoderado de un espacio para compartir y expresarse.

La web 2.0 no es un requisito ineludible para el usuario, puedes seguir conectándote a páginas de filosofía .com, es tu decisión. La interacción será mínima. La web 2.0 ofrece una nueva forma de interactuar, de diseñar, de usar y de pensar de y en internet.

La generación de contenidos por parte de los usuarios es el exponente de la libertad de expresión en la red. En cinco minutos podemos tener nuestro blog en marcha y publicar al momento lo que queremos, lo que nos ha pasado hoy al volver del trabajo, lo que nos ha provocado una noticia que hemos leído, que nos sugieren las hojas de los árboles al caer…

A esta libertad se le suman otros elementos importantes: la voluntad de aportar, es decir, la capacidad que tenemos de querer mostrarnos por escrito, en imágenes, en multimedia… y la búsqueda de reconocimiento.

No dejan de oírse voces que critican esta ocupación del tiempo de ocio en «productividad» para las grandes corporaciones. Hay que tener en cuenta que el «gancho» que nos atrapa es la gratuidad y la facilidad de uso de las aplicaciones, después hay que contar el tiempo invertido en esos espacios, valorar de quién en realidad es todo el material que se sube a las «plataformas del compartir» leyendo muy bien los «agreements» antes de apretar el botón «Acepto».

El otro elemento clave de la filosofía 2.0 de la web, es la folksonomía. La posibilidad de construir nuestro contenido etiquetándolo (con palabras según nuestro propio criterio) de manera que conecte con nuestra forma de ser o de trabajar, para que a la vez conecte con etiquetas de nuestros amigos, conocidos o con las de desconocidos, es el poder de la organización por la palabra. Con ello estamos construyendo la base de una web semántica.

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